Ir al contenido principal

Doblemente Buenos


Navegando en la web me crucé con unas fantásticas fotografías que per se, te hacen imaginar un futuro de sofisticados avances en fracciones de segundos. Profundizando en ellas descubro que se trata de un prototipo realizado por Pouyan Mokhtharani, un Diseñador Industrial iraní que en el año 2007 se propuso crear unos nuevos patines con los cuales ya no importarán las irregularidades del pavimento porque no las sentiremos, y tampoco habrá que realizar mayores esfuerzos para desplazarnos con velocidad. Disfrutaremos “otro nivel” de total comodidad y perfección al patinar.  Como lo describiría  su creador, el nuevo modelo Mercury nos muestra aquí lo que una buena y juiciosa aplicación de muelles de cruceros y bolsas de aire podrían hacer tan cómodo y placentero el desplazamiento en patines; tan suave como si estuviéramos en una bola de algodón o en una carretera hecha en las nubes. Espero que esta idea sea comprada por algún importante fabricante de patines, ¡sería extraordinario!

http://www.pouyanm.com/

















Comentarios

  1. Admiro sobremanera iniciativas como estas, ¡en verdad los alemanes se las traen! Que pena que hasta ahora sea sólo un prototipo. ¡Y hasta el nombre el perfecto!

    ResponderEliminar
  2. Rectifiqué la nacionalidad del amigo Pouyan, no es alemán, si no de Tehran, capital de Irán. Todo quedó en verso, ja,ja

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

«Rara Avis» ¿De qué va Pichones de un Escritor?

  I Estoy convencido, mi vida fue desde el principio una obra teatral, una gran historia llena de personajes interesantes y complejos. Como la de muchos otros seres humanos, pero, en mi relato personal, algunas escenas estarían marcadas por emociones y sentimientos intensos, contradictorios y capaces de dejar en mi alma una marca imborrable. Porque Alfredo Enrique Mambié Fernández, fue un hijo bienamado y resguardado por los primorosos cuidados de una madre sobreprotectora, exigente y preciosista en los mínimos detalles (moral, conducta, salud, higiene, ortografía, espiritualidad, modales y un largo etc.), y por un padre sabio, cercano y estable que quiso formarme como un hombre de bien desde mi niñez, mostrándome, desde que tengo uso de razón, la belleza de las cosas simples y valiosas de la vida; valorar la importancia de portarse bien y obrar de buena fe hacia los demás, con respeto, tolerancia, buena voluntad y consideración. Dando siempre el ejemplo con tus acciones. Ambos, ...

«Amor Metalero»

  —De verdad lo siento mucho amor... No me gusta para nada Nirvana, ni Metallica, y muchos menos Slayer, Venom o System Of A Down. Tampoco Pantera o Anthrax. Sin embargo, estoy dispuesto a volverme de cada una su más fiel seguidor; seré desde hoy su fan más destacado. Porque estoy claro lo mucho que a ti te gusta ese estilo de música, cómo te relajas, te hace feliz y al mismo tiempo te renueva y da energías. Incluso, es capaz de borrar tu mal humor.  Vibrar en tu misma sintonía, toda frenética e intensa es lo que realmente quiero alcanzar.  ¡Poder disfrutar juntos de tus locas bandas favoritas!... ¿Qué te parece?... —¡Bebé, yo no solo escucho Thrash Metal o Grunge! ¡Me mata el Metal Core y el Black Metal brutal!... ¡Lo más heavy del Metal extremo! —¡No esperaba menos de ti! ¡Hoy mismo renuncio al seminario!... ¡Al diablo los dos años de Filosofía y los tres años de Teología! ¡La carrera eclesiástica puede esperar!... ¡Te amo! —Aguarda. ¿Y si renuncias a ser sacer...

«Un Mosquito Infatigable»

  Un mosquito infatigable tenía a un hombre al borde de la desesperación, intentando picarlo sin piedad. Lo rodeaba por todos lados desde el aire, zumbándole en las orejas. Entonces el sujeto se hartó y con gran rapidez atrapó con una mano a su atacante en su puño, y decidió meterlo vivo en el congelador de su nevera. —¡Te vas a morir congelado desgraciado mosquito!» —le gritó colérico, mientras trancaba con fuerza la puerta del refrigerador de la nevera. Al cabo de unas horas, el carcelero abrió con cuidado la puerta del congelador, esperando ver muerto a su atacante, pero se encontró con el mosquito parado haciendo ejercicios, flexionando con rapidez sus patas y su cuerpo hacia arriba y hacia abajo, diciendo concentrado: —¡No me voy a congelar, no me voy a congelar...!