Un señor con ligeros problemas mentales, tomó un collar con su correa y salió decidido a la calle a pasear a su perro. El animal saltaba de emoción, olfateando sin cesar todo a su paso. Avanzaron unas cuantas cuadras caminando en armonía, cuando el can se detuvo ante un zapato abandonado a la orilla de la acera. El hombre al ver la escena expresó: —¡Mira dónde dejaste justamente el zapato que te regalé! Entonces el perro alzó su cabeza peluda y dirigiéndose a su amo le contestó: —Tuve que hacerlo. Nunca me llegaste a dar los otros tres que necesitaba. A Laila .
Lectura amena para degustar y quedar con ganas de más, alejada por completo de los convencionalismos, es creativa y libre, por lo tanto con estilo propio.