Vi su figura de perfil y cerré los ojos. Katy aguardaba con ansias llegar a casa, desnudarse por completo y librarse de toda aquella pegajosa y asfixiante rutina laboral. La traía consigo, ceñida y palpable en su uniforme, irremediablemente adherida en la tela impoluta, en el talle femenino, en cada pliegue de su ajustada camisa blanca, aferrada a cada puño color verde manzana que remataban sus finas muñecas y que combinaban en color, con el logotipo bordado justo sobre su prominente busto izquierdo. La vi de frente y bajé la mirada. El marcado sostén de media copa, permitía intuir que esos senos pedían a gritos ser liberados con urgencia. Los diminutos botones entre los pliegues de la tela, estaban tan tensos e indefensos, como humildes aldeanos al ser invadidos por furiosos vikingos, los ojales eran endebles muros de contención, la leve transparencia de la tela, acentuada por la fuerte luz de neón, permitía aseverarlo. Katy se mantenía atenta a descender cuanto antes del tren...
Lectura amena para degustar y quedar con ganas de más, alejada por completo de los convencionalismos, es creativa y libre, por lo tanto con estilo propio.