Capítulo Dos —¡El bebé está madurito! Planifiquemos pues la cesárea para la semana entrante. —La doctora se apartó ágilmente de la camilla donde Yuma reposaba, dejando a un lado del equipo ecográfico la sonda manual. Comenzó a revisar con rutinario gesto su agenda, al apartar su atención del monitor que mostraba una imagen abstracta y monocromática con los signos vitales estables de nuestro tan esperado primogénito. —El martes es perfecto. El martes a primera hora. Te diría que el lunes, pero ya tengo la agenda copada. Acá tienes mi número privado. Como hemos acordado intervenirte en el dispensario y no en mi clínica, debemos hacerlo ese día. —El martes está bien. Solo queda esperar este fin de semana. ¡Estoy tan ansiosa doctora!... Lástima que a mi esposo no le fue posible acompañarme a esta última cita. ¡Le daré la grata noticia al llegar! Pasamos un fin de semana tranquilo y reposado, con todo preparado para la ida al dispensario. Nos tranquilizaba que...
Lectura amena para degustar y quedar con ganas de más, alejada por completo de los convencionalismos, es creativa y libre, por lo tanto con estilo propio.