Ir al contenido principal

Los divinos roles de Jordan Carver (Del Blog Eros en Ebullición)

  


Jordan Carver es el nombre artístico de Ina-María Schnitzer, una exitosa modelo, actriz y emprendedora alemana. Tiene ascendencia italiana. Actualmente está casada con Umut Kekili, un ex futbolista profesional germano-turco con quien tuvo un hijo. 

Antes de su fama, Jordan Carver trabajó entre bastidores como esteticista y maquilladora para una gran compañía de cosméticos francesa. Con el tiempo, Carver se reunió con un fotógrafo experimentado que la animó a convertirse en una modelo. Ella aceptó y a finales de 2000 emigró a los Estados Unidos para conseguir trabajos en este sector. Jordan Carver se estableció en Los Ángeles, California alcanzando progresivamente gran éxito.

A partir de ese momento, ha utilizado su hermosa y exuberante figura en ambos roles, modelo y actriz. Ha posado en distintas revistas para adultos, participado en televisión y en el cine, haciendo comedia incluso en un reality show alemán. Tiene su propio sitio web en el cual ofrece material exclusivo. Ha publicado videos de ejercicios de Yoga y Workout. Ha sacado sabiamente partido a sus atributos. 

Le dejo una selección de fotografías de algunas de sus publicaciones. Las que considero dignas de estar publicadas también en «Pichones de un Escritor» por su belleza, erotismo y valor artístico. Jordan Carver en una de sus sesiones me inspiró un relato erótico que bien merece prestarle atención: «Fantasía de un Obeso».


























     

Comentarios

Entradas populares de este blog

«Rara Avis» ¿De qué va Pichones de un Escritor?

  I Estoy convencido, mi vida fue desde el principio una obra teatral, una gran historia llena de personajes interesantes y complejos. Como la de muchos otros seres humanos, pero, en mi relato personal, algunas escenas estarían marcadas por emociones y sentimientos intensos, contradictorios y capaces de dejar en mi alma una marca imborrable. Porque Alfredo Enrique Mambié Fernández, fue un hijo bienamado y resguardado por los primorosos cuidados de una madre sobreprotectora, exigente y preciosista en los mínimos detalles (moral, conducta, salud, higiene, ortografía, espiritualidad, modales y un largo etc.), y por un padre sabio, cercano y estable que quiso formarme como un hombre de bien desde mi niñez, mostrándome, desde que tengo uso de razón, la belleza de las cosas simples y valiosas de la vida; valorar la importancia de portarse bien y obrar de buena fe hacia los demás, con respeto, tolerancia, buena voluntad y consideración. Dando siempre el ejemplo con tus acciones. Ambos, ...

¡Un postre demasiado rico: El Chantillí Venezolano!

Sencillo de preparar y repleto de originalidad y sabor, el chantillí venezolano es una gelatina estilo  mousse (mitad gelatina, y mitad mousse para ser más específico) que tradicionalmente disfrutaba mucho comiéndola cuando era niño. Mamá lo hacía con frecuencia. Forma parte de las recetas tradicionales de nuestro país. Me alegraba muchísimo cada vez que lo preparaba, y era precisamente su elaboración y sabor de antaño, lo que me conectaba y sigue conectando muchísimo con mi esencia y antecedentes personales. Mamá usaba solo láminas de gelatina color rojo, la receta que comparto con ustedes sugiere usar las transparentes en mayor cantidad; es cuestión de colores simplemente, le quedará más o menos rosada o más roja, como elijan, deben ser 8 láminas de gelatina en total, pero de sabor quedan exactamente igual de rico. (Usar gelatina de sobre en sustitución, da un sabor distinto y desvirtúa la receta). ¡Les prometo que se sentirán como aquel experto crítico de la película an...

«Un Mosquito Infatigable»

  Un mosquito infatigable tenía a un hombre al borde de la desesperación, intentando picarlo sin piedad. Lo rodeaba por todos lados desde el aire, zumbándole en las orejas. Entonces el sujeto se hartó y con gran rapidez atrapó con una mano a su atacante en su puño, y decidió meterlo vivo en el congelador de su nevera. —¡Te vas a morir congelado desgraciado mosquito!» —le gritó colérico, mientras trancaba con fuerza la puerta del refrigerador de la nevera. Al cabo de unas horas, el carcelero abrió con cuidado la puerta del congelador, esperando ver muerto a su atacante, pero se encontró con el mosquito parado haciendo ejercicios, flexionando con rapidez sus patas y su cuerpo hacia arriba y hacia abajo, diciendo concentrado: —¡No me voy a congelar, no me voy a congelar...!