
Introducción
Este texto lo inspiró la galería de fotos realizada por la hermosa modelo y actriz alemana Jordan Carver, posando dentro de un gimnasio. Fue una experiencia muy agradable, sensual y creativa. Desde el primer momento que comienza la narración entramos dentro de un personaje muy particular. Sus vivencias y profesión son claves. Dejan claro quién es y cómo se ha sentido.
El escándalo del actor Brendan Fraser, respecto al acoso sexual que sufrió también lo tomé como referencia para esta historia. Un cuerpo tonificado, una figura llamativa y saludable que atrae las miradas es el anhelo de mujeres y hombres por igual. Aunque, en este relato, querer estar en forma puede llevarte demasiado lejos.

Fantasía de un obeso
Hubo una época de mi vida que tuve un cuerpo de Adonis, créanme. Siendo joven recuerdo, y fue a base de duros sacrificios, constancia y voluntad de acero. Mis encuentros sexuales eran recurrentes.
Estar con quien yo deseara era sencillo e inmediato. Podrá sonar muy arrogante lo admito; pero, no hubo mujer que me rechazara, ninguna. Era apuesto, sensual, complaciente y muy vigoroso.
Claro, esa buena racha fue en aquellos años dorados, antes que, hastiado, abandonara toda disciplina, restricciones alimenticias y me dejara llevar por el vicio, la apatía y el sedentarismo. ¿Qué me hizo cambiar?... Haber alcanzado fama, prestigio internacional y una gran fortuna como actor porno de renombre y luego haberme atrevido a denunciar públicamente a un poderoso empresario de la industria, por abuso sexual hacia mi persona.
La influencia y poder de aquel vil hombre fue mucho mayor, que mis intenciones de buscar sanciones para resguardar mi integridad ante la justicia y la opinión pública. Las nuevas ofertas de trabajo empezaron a disminuir poco a poco. Mi moral se fue a pique. Aquella confianza de antaño hacia mí mismo, se desboronó.
Debido a esto, mi apetito sexual (y magnetismo animal) decayó drásticamente; a tal punto, que mi vida en general también dejó de funcionar. Tristemente toqué fondo.

Decepcionado y con una visión áspera, fría y netamente comercial abrí, irónicamente, un modesto y exclusivo gimnasio, solo para mujeres. Yo mismo superviso quiénes pueden aspirar la membresía y quiénes no.
Sin importar la edad, raza o complexión, mi único requisito es que sean mujeres con senos grandes, caderas anchas, trasero o muslos voluminosos 100% naturales. Cualquiera de estas opciones. Sin excepción. Colocar en su lugar ideal esas proporciones es la meta de mi rutina de ejercicios y plan alimenticio especial.
La grasa corporal no desaparece, se reorganiza adecuadamente en la figura espectacular de muchas que han redescubierto lo impresionantemente sexys y atractivas que logran lucir, cuando se enfrentan al espejo antes y luego de pasar a ser miembros VIP.
Mi mayor morbo es poder verlas entrenar sin ser visto, ya que mi oficina (y observatorio privado) se encuentra discretamente camuflado detrás de sus principales paredes, tapizadas de amplios espejos que imposibilitan la visión hacia el interior.
Para que mis clientas se sientan plenamente cómodas, todas las sesiones de ejercicios son individuales y sin un instructor presencial. Las clases e instrucciones les son proyectadas en video y oportunamente enviadas a su celular, para que sean aprendidas por adelantado.
Contamos con las mejores máquinas y equipos. El ambiente es pulcro, inmaculado. La música nunca es invasiva. Los malos olores o la sensación de hacinamiento no existen. Un aroma agradable se desprende por extractores especiales. La temperatura es controlada permanentemente, para que siempre sea fresca y placentera. La iluminación es cálida y favorable para quien se ejercita y se contempla. Eso incluye el área de duchas y el sauna.

Hoy, llegó una de mis chicas favoritas. (Su identidad es confidencial). Ella es simplemente perfecta. Recoge su cabello castaño en una coqueta cola de caballo. Acostumbra vestir un ceñido brasier deportivo color negro, que intenta recubrir sin éxito sus blancos y voluminosos senos. A ella esa limitación de la prenda le gusta más que cualquier otra cosa, por lo que siempre busca desabotonarle un par de botones para desbordarlos aún más. Su rutina predilecta es el workout, trabajar rutinas con pesas de bajo impacto, ¡Sin dudas le han estado favoreciendo!
Su única prenda adicional (además del calzado y medias deportivos), es un ceñido pantaloncito corto color azul, que remarca claramente su vulva y las líneas de su trasero con absoluta precisión, destacándolos sugerentemente cuando se inclina. ¡Contemplarla haciendo sus rutinas acelera mi pulso y me deja completamente sin aliento!
Algunas veces pienso convencido, que ella sabe o intuye que la estoy observando. Imposible. ¡Pero esa posibilidad me excita muchísimo más!...

Nunca he revelado este secreto a nadie, y parte de los acuerdos a los que someto a mis clientas es firmar un documento especial que me resguarda de cualquier acción legal en mi contra.
Dentro de mí ha renacido un fuego que pensé que se había extinguido. Voy a recuperar mi antigua figura. Esa que me permitió toda clase de placeres; los más intensos y los más salvajes. Dejaré de ser un hombre obeso, poco atractivo y sin aspiraciones. ¡Aplicaré mi propio programa con rigor a partir de hoy, para transformarme en lo que siempre fui, aquel Adonis, ¡y alcanzar conquistar a esta preciosa clienta! ¡Sí! ¡Sí! ¡Lo haré!
Aunque, mejor será darme antes una ducha de agua bien fría y dejar de soñar e imaginar que alguna vez llegué a ser una afamada y reconocida estrella porno y afrontar mi realidad. ¡Las fotos y videos de modelos hermosas que abundan en Internet, desbordan fácilmente la imaginación a alguien aburrido y sedentario como yo!
Alfredo E. Mambié F.
Sábado, 4 de Febrero de 2023


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