Ir al contenido principal

El Fin de la Venezuela Decadente




Tengo 45 años siendo un caraqueño común, educado por familiares también caraqueños, felizmente casado, padre y sostén de familia, profesional competente de la comunicación visual, y muy especialmente un venezolano a quien su entorno actual le inspira a expresar un punto de vista político y social (pero apartidista). Todos estamos en libertad plena de escribir nuestras ideas, incluso lo que más me motivó fue redactar este ensayo con el mejor propósito y hacerlo llegar al mayor número posible de paisanos, porque contamos con la tecnología para comunicarnos y vale la pena intentarlo en positivo y seguir sumando buenas intenciones.

Mi propuesta es fomentar la conducta asertiva en nuestras vidas. La asertividad se diferencia y se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas opuestas: la agresividad y la pasividad. Suele definirse como un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. La asertividad es un comportamiento que bien merece ser aprendido. Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. En cuyo caso nos hace ver que vivir en Venezuela es la peor de las calamidades que un ser humano puede padecer.

En todos los medios de comunicación venezolanos (Nacionales y Privados) y en medios virales en general, deberían promover la asertividad. Tomarla como primer elemento de expresión.
Las principales cualidades de una persona asertiva son:

· Ve y acepta la realidad
· Actúa y habla con base en hechos concretos y objetivos
· Toma decisiones por voluntad propia
· Acepta sus errores y aciertos
· Utiliza sus capacidades personales con gusto
· Es autoafirmativo, siendo al mismo tiempo gentil y considerado
· No es agresivo; está dispuesto a dirigir, así como a dejar que otros dirijan
· Puede madurar, desarrollarse y tener éxito, sin resentimiento
· Permite que otros maduren, se desarrollen y tengan éxito
· Pide lo que necesita, dice lo que piensa, y expresa lo que siente, con respeto.
Como ciudadanos debemos buscar alcanzar nuestros objetivos sin dañar a los demás. Respetarnos a nosotros mismos pero también a los que nos rodean. Actuar y decir lo que pensamos, en el momento y lugar adecuados, con franqueza y sinceridad. Mostrar autenticidad en los actos que realizamos, estar seguros de nuestras creencias teniendo la capacidad de decidir aquello que queremos cambiar. Actuar así diariamente, dará inicio a una mejor etapa, que será sin dudas, más brillante.    


Comentarios

Entradas populares de este blog

«Rara Avis» ¿De qué va Pichones de un Escritor?

  I Estoy convencido, mi vida fue desde el principio una obra teatral, una gran historia llena de personajes interesantes y complejos. Como la de muchos otros seres humanos, pero, en mi relato personal, algunas escenas estarían marcadas por emociones y sentimientos intensos, contradictorios y capaces de dejar en mi alma una marca imborrable. Porque Alfredo Enrique Mambié Fernández, fue un hijo bienamado y resguardado por los primorosos cuidados de una madre sobreprotectora, exigente y preciosista en los mínimos detalles (moral, conducta, salud, higiene, ortografía, espiritualidad, modales y un largo etc.), y por un padre sabio, cercano y estable que quiso formarme como un hombre de bien desde mi niñez, mostrándome, desde que tengo uso de razón, la belleza de las cosas simples y valiosas de la vida; valorar la importancia de portarse bien y obrar de buena fe hacia los demás, con respeto, tolerancia, buena voluntad y consideración. Dando siempre el ejemplo con tus acciones. Ambos, ...

«Un Mosquito Infatigable»

  Un mosquito infatigable tenía a un hombre al borde de la desesperación, intentando picarlo sin piedad. Lo rodeaba por todos lados desde el aire, zumbándole en las orejas. Entonces el sujeto se hartó y con gran rapidez atrapó con una mano a su atacante en su puño, y decidió meterlo vivo en el congelador de su nevera. —¡Te vas a morir congelado desgraciado mosquito!» —le gritó colérico, mientras trancaba con fuerza la puerta del refrigerador de la nevera. Al cabo de unas horas, el carcelero abrió con cuidado la puerta del congelador, esperando ver muerto a su atacante, pero se encontró con el mosquito parado haciendo ejercicios, flexionando con rapidez sus patas y su cuerpo hacia arriba y hacia abajo, diciendo concentrado: —¡No me voy a congelar, no me voy a congelar...!

«Amor Metalero»

  —De verdad lo siento mucho amor... No me gusta para nada Nirvana, ni Metallica, y muchos menos Slayer, Venom o System Of A Down. Tampoco Pantera o Anthrax. Sin embargo, estoy dispuesto a volverme de cada una su más fiel seguidor; seré desde hoy su fan más destacado. Porque estoy claro lo mucho que a ti te gusta ese estilo de música, cómo te relajas, te hace feliz y al mismo tiempo te renueva y da energías. Incluso, es capaz de borrar tu mal humor.  Vibrar en tu misma sintonía, toda frenética e intensa es lo que realmente quiero alcanzar.  ¡Poder disfrutar juntos de tus locas bandas favoritas!... ¿Qué te parece?... —¡Bebé, yo no solo escucho Thrash Metal o Grunge! ¡Me mata el Metal Core y el Black Metal brutal!... ¡Lo más heavy del Metal extremo! —¡No esperaba menos de ti! ¡Hoy mismo renuncio al seminario!... ¡Al diablo los dos años de Filosofía y los tres años de Teología! ¡La carrera eclesiástica puede esperar!... ¡Te amo! —Aguarda. ¿Y si renuncias a ser sacer...