Sencillo de preparar y repleto de originalidad y sabor, el chantillí venezolano es una gelatina estilo mousse (mitad gelatina, y mitad mousse para ser más específico) que tradicionalmente disfrutaba mucho comiéndola cuando era niño. Mamá lo hacía con frecuencia. Forma parte de las recetas tradicionales de nuestro país. Me alegraba muchísimo cada vez que lo preparaba, y era precisamente su elaboración y sabor de antaño, lo que me conectaba y sigue conectando muchísimo con mi esencia y antecedentes personales. Mamá usaba solo láminas de gelatina color rojo, la receta que comparto con ustedes sugiere usar las transparentes en mayor cantidad; es cuestión de colores simplemente, le quedará más o menos rosada o más roja, como elijan, deben ser 8 láminas de gelatina en total, pero de sabor quedan exactamente igual de rico. (Usar gelatina de sobre en sustitución, da un sabor distinto y desvirtúa la receta). ¡Les prometo que se sentirán como aquel experto crítico de la película an...
Hace ya muchas lunas, en el alto delta del río Nilo, tres jóvenes cangrejos jugaban a la guerra, correteando a sus anchas una espléndida y soleada ensenada. Sus lustrosas armaduras escarlata centellaban entre las prístinas aguas, a medida que atravesaban ágilmente grandes cúmulos de verdes manglares, cual si fuesen descomunales puentes que interconectaban el fondo del río con la superficie. Un primer cangrejo expresó: —¡Vean y admírenlas! ¡Nuestras tenazas son poderosas espadas de doble hoja, cuya fuerza nos fue otorgada por el mismísimo Sobek, dios de estas aguas, para hacernos invencibles ante nuestros enemigos! —Apenas expresó su cualidad especial, comenzó a agredir con fingida fiereza a sus dos otros contrincantes. Sus jadeos y empujones de lucha imaginaria y el sonido seco al chocar una contra otra, le brindaba plena veracidad a su revelación. Un segundo cangrejo alzó la voz exclamando: —¡Los dioses han decidido hacernos criaturas aún más poderosa...