
Un brazo varonil, muy fuerte y robusto alza con contundencia a Mjolnir, el fabuloso martillo construido
por mandato del dios Odín, «el padre de todos», en las fraguas de los «campos
oscuros» o Nidavellir, la tierra de
los enanos según la mitología nórdica. En milésimas de segundos, de entre un
cúmulo de espesas nubes cae centellante un potente relámpago, impactando sobre Mjolnir, el arma favorita del poderoso «Thor»,
dios del trueno, hijo de Odín; y como si de un imán se tratase, la fulminante
energía del rayo es redirigida por el mágico martillo en manos de Thor, hacia
un batallón de guerreros enemigos, aniquilándolos a todos simultáneamente de
manera brutal.
Cuenta la leyenda, que el famoso martillo Mjolnir fue construido dentro del propio corazón de una estrella
agonizante. Fue cuidadosamente forjado usando Uru, un metal de origen asgardiano.
Es un arma capaz de crear destrucción y muerte de varias formas. Cuando Thor lo
lanza, vuela directamente a su objetivo, y luego de derribarlo, regresa a sus
manos. También le es posible girarlo por su mango a gran velocidad, creando un
aspa letal que, al hacer contacto con cualquier superficie, la destroza con
facilidad. Para maniobrar semejante instrumento, el dios del trueno usa unos
guantes protectores.
La mitología nórdica es realmente fascinante. Ha inspirado espectaculares y
épicas historias y dado los perfiles más interesantes a grandes escritores y
creadores modernos. Entre los más reconocidos se encuentra el ilustre escritor británico
J.R.R. Tolkien, autor de «El Hobbit» y «El Señor de los Anillos». Su
fascinación fue tal que, basado en toda esas antiquísimas historias y leyendas,
confeccionó «El Silmarillion», su propia versión del poema Völuspá, un manuscrito que relata los orígenes de la vida, sus
comienzos y su destino final, tal cual lo visualizaron aquellos hombres del
norte, a quienes los dioses resultaban criaturas superiores e inspiradoras para
la raza humana, pero que de igual manera visualizaban como seres mortales,
apasionados, llenos de todas esas emociones intensas y contradictorias que nos
definen desde el principio de los tiempos.
El profesor Tolkien dio magistral forma a su mitología en un lugar
imaginario conocido como «La Tierra Media», que al igual que Asgard, hogar de
Odín y sus hijos, son mundos fantásticos llenos de criaturas distintas y
singulares, cuyas motivaciones e interacciones entre cada una, darán pie a
muchas historias repletas de aventuras fascinantes. El gran éxito de Tolkien se
debió a su reinterpretación personal de muchos de estos relatos de la mitología
nórdica, los cuales mencionan a gigantes, elfos y enanos. Incluyendo la
creación de un lenguaje propio, el élfico; cuya sonoridad y belleza lo distingue
por ser hablado por seres de sobrenatural belleza, los elfos; un pueblo pacífico,
sabio y también aguerrido cuando es necesario, que se distinguen por poseer
orejas puntiagudas y vivir por siempre en lo profundo del bosque.
También en el siglo XX, estos textos y literatura fantástica mencionados inspiraron
a los encargados de Marvel, una editorial norteamericana que fue creada para
ser la competencia directa de DC Comics, dada la creciente popularidad de sus
personajes y sus historias seriadas, como Superman, Batman, Linterna Verde y La
Mujer Maravilla entre otros. El propósito estratégico de Marvel era generar
personajes nuevos que, bajo su paraguas, brillaran igual o hasta más que los ya
mencionados. De estos nuevos súper héroes de Marvel, surgiría Thor, dios del
trueno, Iron Man, Hulk, Los Cuatro Fantásticos y el Capitán América. Aunque el más popular y rentable de todos
ellos, sería una idea del ahora fallecido Stan Lee, que en un principio fue
ridiculizada y despreciada por su director general, «El Asombroso Hombre
Araña». Este personaje pegó por su originalidad y frescura de héroe joven e
inexperto «trepa muros». Estas mismas cualidades e imperfecciones le abrieron
las puertas del éxito y la popularidad mundial a principios de los años sesenta.
Thor tuvo durante décadas también su espacio entre las muchas páginas impresas
de aquellos populares y accesibles suplementos a todo color. En cada viñeta, la
acción y la aventura se desplegaba con arte y dominio absoluto del dibujo y la
figura humana. Los volúmenes, luces y sombras, proporciones y perspectivas eran
plasmadas con sumo talento y nivel artístico. Estos estudios contrataban y
daban la oportunidad a muchos jóvenes dibujantes de gran talento y poca
experiencia profesional, motivándolos a ser ellos los recreadores de estos
personajes fabulosos y aparecer en los créditos de cada edición o tiraje.
Y así, «Los Vengadores», fueron reunidos y presentados por Marvel en sus
cómics hasta que década tras década, pasaron de los suplementos a la televisión,
y de ahí al cine. Siempre, intentando ser la competencia y contraparte de los
mismos caminos recorridos por la legendaria DC Comics.
Durante los años setenta, ochenta y principios de los noventa, el material
impreso era protagonista de las distintas industrias y mercados mundiales.
Además de los cómics, revistas icónicas como «National Geographic» o «Selecciones
del Reader´s Digest», mensualmente eran referente de contenidos variados que
siempre brindaron al público una grata y accesible forma de entretenimiento y
cultura. Pero, la tendencia que abrió la creación de Internet, llevó a estos
mismos creadores a expandir sus posibilidades a nuevos horizontes.
En 2011, anuncian la película «Thor», protagonizada por el actor australiano
Chris Hemsworth, dando vida al mencionado dios nórdico, pero bajo la visión del
personaje creado por Marvel Studios. Sin dudas, lograron darle ese toque
especial, que equilibra algunos de los aspectos de su poderoso martillo, con el
carácter impulsivo e inmaduro de un «dios del trueno» que todavía no logra comprender
la importancia de doblegar su ímpetu de lucha, moderar su arrogancia y asumir
como corresponden sus deberes como hijo mayor de Odín, y próximo heredero al
trono de Asgard. Odín castiga como le corresponde a todo padre, la insolencia y
la falta de respeto de Thor, despojándolo de su derecho a usar temporalmente su
martillo y poderes, exiliándolo a la Tierra, como un modo de hacerle
reflexionar sus faltas y además comprender sus deberes como dios del trueno.
Para encarnar a Thor, el actor Chris Hemsworth estuvo sometido a un intenso
programa de entrenamiento físico para hacerle ganar masa muscular y definir su
cuerpo de una manera muy llamativa y acorde a ese exigente papel, el cual no
solo requería lucir saludable y bien dotado sino también atlético y resistente
para las escenas de acción. Marvel
Studios le brindó a este actor fama y popularidad, realizando cuatro películas.
Pese a que el desarrollo del personaje no llegó a ser profundo ni llevarlo a un
mejor terreno actoral, el carismático actor alcanzó una década después un nuevo
rol que lo desafiaría a nivel físico y mental como nunca antes en toda su
carrera, al protagonizar la mini serie «Sin Límites», contando con el apoyo y
experiencia fílmica del equipo de «National Geographic» en su faceta
audiovisual.
Lo que más sorprende de esta mini serie de 6 episodios es su propósito:
Poner a prueba las capacidades físicas y mentales de Chris Hemsworth,
llevándolo a 6 lugares espectaculares del planeta, geográficamente exóticos, en
donde lo prepararán con ayuda de expertos científicos y profesionales en psicología
y otras disciplinas relacionadas, a lograr con éxito superar retos de extrema
exigencia.
«Caminar por el estrecho travesaño de una grúa de construcción a cientos de
metros de altura», «nadar varios metros a mar abierto en la Antártida», o «buscar
escalar una gruesa soga suspendida en un abismo selvático, solo con la fuerza
de sus brazos y piernas», nos demuestra en lo bien que lo transformó todo su entrenamiento
durante su década de películas encarnando al dios del trueno. Chris Hemsworth paso
a paso nos manifiesta cómo es convertirse en un verdadero dios, confrontando
cada reto con inteligencia, valentía, entereza y buen humor.
Lo hermoso de este programa televisivo (además de su exquisita calidad
artística), es que muestra el lado íntimo del actor. Su familia, (su esposa e
hijos), hermanos y amigos cercanos forman parte de cada episodio, dejando que
se entrelacen, sus testimonios y puntos de vista, además de ser el más
importante y valioso agente motivador, para ayudar a Chris Hemsworth a culminar
con éxito cada una de las exigentes tareas.
Los cinco primeros episodios perfilan un estilo de aventura deportiva extrema,
pues la intención de la serie es demostrar las bondades del ejercicio y el
autocontrol mental, para contrarrestar el estrés diario y prolongar las
expectativas de vida de manera saludable. Pero, el episodio final sorprende por
completo, al llevar a Chris Hemsworth a confrontar cara a cara la vejez y la
muerte. Es ingresado por varias semanas en una casa hogar de espacios
acogedores, interactuando tanto con el personal encargado como con los propios
huéspedes. Pero los primeros días deberá usar un traje especial cuyo diseño le
permite experimentar las crudas incomodidades de sentirse un hombre de 85 años.
Lo incómodo y frustrante que es tener una movilidad lenta y limitada, además de
una pobre visión y audición, dejándonos muy claro, que esa última etapa del ser
humano es deprimente y por demás la señal más clara de nuestra necesidad de
prevenir llegar a ella de la peor manera.
Sin Chris Hemsworth saberlo, maquillan y avejentan a su esposa, la actriz
española Elsa Pataky, haciéndola parecer una señora de 80 años. Es un momento conmovedor
y divertido a la vez. Ambos tienen 3 hijos pequeños y llevan por ahora, una
relación matrimonial estable, ya que en entrevistas el mismo actor ha declarado
su interés de mantener a su familia como prioridad, antes que su trabajo y
carrera actoral. Explican la importancia de practicar el Tai chí, y los
rituales que esta disciplina nos enseña para afrontar la muerte con sabiduría y
madurez, como también aceptarla como parte primordial de nuestra existencia.
Avanzando con la original experiencia, «Thor» internaliza su mortalidad, va
comprendiendo que deberá cuando le corresponda, abrazar a la muerte inexorable
con gratitud. Para alcanzarlo, lo han colocado incluso dentro de su propio
féretro, experimentando la inquietante retahíla de afirmaciones que deben ser
repetidas por él mientras inhala y exhala:
«Mi muerte es inevitable.» «Yo también moriré.» «Voy a perder a las
personas que amo.» «Envejeceré.» «Mi cuerpo y mi mente van a fallar.» «El duelo
es hermoso.» «Mi vida puede terminar en cualquier momento.»
En penumbras, pongo en pausa el video para tomar nota de estas afirmaciones,
busco a tientas la libreta que uso para escribir y que guarda en su interior mi
bolígrafo. En acto reflejo las voy anotando, mientras Chris Hemsworth mira de
frente a la cámara, expresando:
—¿Mi mensaje final?... ¡Hay que disfrutar cada momento vivido y amar
tanto como puedas!
El programa termina. Al detallar la portada de la libreta observo que es Chris
Hemsworth con su traje de Thor, empuñando hacia los cielos su martillo Mjolnir, construido por mandato del
mismísimo Odín, y pienso sonreído, que sería muy apropiado escribir sobre cómo
es convertirse en un dios nórdico, antes de que llegue el Ragnarok, el apocalipsis que dará fin a todos los dioses y al
universo entero.
En la actualidad, Chris Hemsworth y su esposa Elsa, junto a sus familiares y amigos cercanos, visitan regularmente la isla de Lord Howe, un destino turístico único por sus características naturales y su enfoque en la conservación. La isla está situada a unos 600 kilómetros de la costa oriental de Australia, es un paraíso de playas vírgenes, cumbres verdes y aguas cristalinas. Con una población de tan solo 400 habitantes, Lord Howe ha mantenido su paisaje inmaculado mediante la limitación del número de turistas, permitiendo solo 400 visitantes a la vez. Este enfoque no solo protege las especies endémicas de la isla, sino que también ofrece a los turistas una experiencia íntima y auténtica. ¡Así se vive como verdaderos dioses!

Saludos Alfredo, muy interesante tu relato y apreciación de este mundo olímpico, guerrero e idílico, voy a ver la serie que comentas, casualidad en estos días vimos Percy el el ladrón del Rayo, y estaba Thor por allí, a mí niña le encantó la historia. Un abrazo
ResponderEliminar¡Amiga! ¡Estupendo conocer tus impresiones!... 😃✨ Ya tú sabes lo mucho que me atrae estas temáticas. No solo en Percy Jackson, hay otras historias que lo mencionan y modernizan como la serie noruega «Ragnarok». ¡Gracias por comentar! 😊🙏✨
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