«Los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo». Este
aforismo pertenece al filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein, y realmente
guarda una gran verdad. Con nuestras formas de expresión no solo decimos cosas,
sino que también nos relacionamos con el mundo y con los demás.
Desde siempre me ha parecido que logro expresarme y transmitir mejor mis
ideas, pensamientos y mundo interior a través de la escritura. Creo firmemente
en la comunicación oral, pero, sin dudas que comulgo plenamente con la máxima
de Ludwig Wittgenstein, porque al escribir uno logra alcanzar un mejor estado
de conexión con nuestras capacidades de comunicación. Y también con nuestros
sentimientos más profundos.
Recientemente encontré en mi closet una vieja agenda de notas. En ella
hallé los borradores de tres poemas dedicados a cada uno de los tres miembros
de mi familia más cercanos. De mi puño y letra. Así que, como un ejercicio de introspección,
hoy los revelo al mundo con el noble propósito de extender un poco más el
alcance de mis emociones hacia ellos tres, cuando todavía éramos cuatro, con la
sincera intención de expresarles mi afecto y total devoción.
A Luz Selene de Jesús (mi hija)
23/12/2018
I
Blanca y pura cual la nieve o la luna,
tanto en piel como en sentimientos
Es «la luz de mis ojos» y quizás
mi «talón de Aquiles» por como
mi corazón reacciona cuando
expreso hacia ella lo que siento,
y descubro con qué facilidad consigue
hacerla centro de mi universo,
por sus virtudes y buen comportamiento
II
Pero «de tal palo tal astilla»,
y quizás ella sea el reflejo
más claro y fiel de su mamá, a quien
adoro y de quién heredó, además,
un hermano devoto y temperamental,
muy intenso y apasionado,
que sin dudas la toma como referente
para hacerle frente a las chicas que elije como novias
al sentirse por ellas enamorado
(Me refiero a Brian por si no lo han notado)
III
Y no es para menos, Luz es eso y más:
dibujante, bailarina, escritora y una fascinante compañía;
mi aurora, quien vino falta de peso
pero nunca de apetito y mucho menos
a la hora de emitir un grito, cuando cualquiera
de tanto amor «melcocha» la sofoca y fastidia,
porque eso lo heredó de su abuela Ligia,
sabe ponerle punto final
a todo lo que le incomoda
IV
Pasar las navidades junto a ella en familia
es un regalo, una bendición,
lo digo emocionado, feliz, de corazón,
porque nivela las intensidades de su madrina,
nos alegra el ambiente y nos tranquiliza,
y se hace fácil escapar una sonrisa
y dejar a un lado el ceño fruncido,
que a veces cargo, quizás heredado
de mi «dulce tía Gladys» o del
abuelo Fernández ¿Quién sabe?...
Estoy seguro que, de haberla conocido,
con toda certeza,
¡ellos también habrían sucumbido
y apreciado sus bondades
y alabado su belleza!
A Brian Alexis de Jesús (mi hijo)
24/12/2018
I
Fuego, intensidad, es lo que te identifica
Como nuestro astro rey
lleno de grato calor y vida
¡Quién te viera recién nacido
pensaría, que ya te bronceabas
mientras estabas dentro de la barriga!
II
Siempre has sido el bienamado,
el primero en llegar, con quien nos estrenamos como padres,
desde muy temprana edad,
y es por esa misma razón, que contigo es otra historia,
pintoresca y «sin ensayos»
Es por eso que creciste en un mundo
tan perfecto, pero con unos cuantos fallos…
III
Hoy en día lo que más te gusta y emociona
es sin lugar a dudas la música,
y su poder seductor
¡porque te permite emocionarte,
sentir e imaginar,
con ser un afamado cantante o tal vez,
un distinguido locutor!
Ella te acompaña y relaja,
cuando a ti más se te antoja,
permitiéndote ser quien eres:
Libre, indomable,
y un tanto consentido,
¡porque eso escuchaste
desde el vientre, cuando a penas
se te formaron los oídos!
A Hilyomag Zoraida (Yuma) (Mi amada esposa - 1969/2021)
24/12/2018
I
Tu primer nombre fue el pretexto
de quien aspira rendirle honores
a tres grandes mujeres,
y ella misma con el tiempo
se convence que un apodo
es mucho más sencillo,
y de igual forma representa
gran cariño y mil amores
II
Por esos pormenores,
todos preferimos llamarte Yuma,
y lo expresamos con total sinceridad,
porque sabemos de dónde
proviene el trabalenguas;
¡de la famosa trinidad
Hilda, Yolanda y Magdalena!
III
Al convertirnos en padres,
comprendemos lo extravagante
que puede volverse uno
al escoger un nombre,
pero sin dudas, ese que eliges
lo haces con la mejor intención,
¡saber lo que significa es tu mayor
referente, para con orgullo
alzar la frente y decir:
«Ella representa lo mejor del amor
y la vida, y es tres veces un primor,
porque, carajos, ¡es mi hija!»
IV
Y a pesar de cualquier pronóstico,
ella y yo nos hemos mantenido,
levantando a una familia,
educando a nuestros dos hermosos hijos,
disfrutando cada etapa,
¡eso sí, siempre unidos!
Buscando que nuestro amor
no se apague o se entibie
y vuelva frío
Porque ese sería un mal ejemplo,
un triste desenlace
El secreto para evitarlo es amarse,
¡de eso estoy convencido!
A mi esposa.
1969/2021
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