
Ha comenzado a anochecer lentamente. Luego de realizar
mis labores, decido salir a comprar algunos víveres. Deseo complacer a mi hija menor
con una rica cena. Justo cuando sus dos gatos puntualmente me abordan con
inquietud frente a mi ventana, es cuando sé que ella está pronto por llegar,
así que me preparo y salgo. Me dirijo al local que mi hijo Brian me ha referido
para realizar este tipo de compras casuales; un nuevo mini supermercado muy
modesto a pocos pasos de casa, pero un letrero de «cerrado por inventario»,
descarta esta cómoda primera opción.
Así que decido caminar unas pocas cuadras más para
lograr mi propósito. Anochece de forma gradual, parsimoniosamente, mientras me
desplazo hacia esta segunda opción que, convenientemente, labora 24 horas. Al
pasar el tramo de las calles poco iluminadas, varias ratas nerviosas e
inquietas hacen festín en los dos puntos donde por negligencia cívica, insisten
algunos vecinos en acumular basura y caos con testadura y desagradable insistencia
en las aceras. Pasado ese tramo incómodo, llego a mi destino.
En mi mente tengo claro lo que deseo comprar. Tomo
cada artículo y luego me dirijo al pasillo 2. Ahí está aguardándome una cola
larga (es quincena) pero que fluye de forma rápida y ordenada para pagar.
Cuando estoy ya a punto de dirigirme a una de las cajeras asignadas, veo pasar frente
a mí a una persona que significó mucho en mi vida, realmente demasiado, y sé que,
si yo no le llamo la atención y finjo ignorarla, es bastante probable que pasará
de largo, como una desconocida más, como una de esas tantas personas anónimas,
clientes del concurrido local. Pero, la intercepto y la saludo.
Ella se sorprende al escucharme llamarla. Me
saluda cortésmente, con cierta distancia emocional. Luego con notorio
nerviosismo se aleja prosiguiendo con lo suyo. Hace apenas pocos días atrás me había
invitado virtualmente a participar en un concurso de dibujos cuya temática era
el afamado libro «El Principito». La empresa en donde esta vieja amiga trabaja
lo organizó y ella me consideró un candidato idóneo.
—Como Diseñador, sabes dibujar; es algo que tiene que
ver contigo. —Finalizó semanas atrás por WhatsApp. Pero en esos días me
encontraba bastante copado creativamente, así que preferí referirle el concurso
a una colega que es una fanática perdida de Antoine de Saint-Exupéry.
Debo confesarlo, lo reconozco, quise que me
asignaran con rapidez mi turno con alguna cajera para salir discretamente de
este segundo supermercado. Y lo hice. Salí con celeridad. Esta amiga en
cuestión es una muy vieja conocida, hermana de un ex amigo, al quien dejé de
tratar en 2018 luego de mantener una profunda y constante amistad desde 1985.
Treinta y tres años de trayectoria que se habían quedado atrás, bien atrás, al igual
que esas bolsas rotas y dispersas de basura; en el abandono, en la desidia más
vil, en la total indiferencia por ambas partes.
Pero por cosas del destino, cuando ya me encuentro
en la salida del local, veo y reconozco a mi hija menor a pocos metros delante
de mí. Se me acerca y me dice:
—Al verte me dije: ¡Ese señor de allá se parece
mucho a mi papá!
—Pues no te has equivocado, soy yo. ¿Qué haces
acá?
—Vengo a comprarle la comida a mis gatos, ¿me
esperas?...
—Claro hija. Ve.
Mi hija entra al local, yo me quedo aguardando
bolsas en mano su regreso. Mi vieja amiga sale antes que ella y la vuelvo a
abordar. El destino me indica que es necesario hacerlo.
—¿Y qué tal le va a tu hija con la escogencia de
carrera?... ¿Decidió que lo suyo será el Diseño Gráfico?...
—Alfredo ya la inscribí en un instituto
universitario en La Mercedes. Mientras quiero que haga unos cursos aparte de
Illustrator y Photoshop. ¡Yo la apoyo cien por ciento y en caso que no le
vaya bien, tiene toda la libertad de mi parte de elegir la carrera o profesión
que más le agrade…!
—¡Te reitero que el Diseño Gráfico es una
profesión muy bonita y a la cual le tengo un cariño muy especial! ¡Es bastante
competitiva actualmente, pero sin dudas, en estos tiempos son
bastante exigentes con los que la ejercen por requerirles muchas habilidades
para desempeñarse!
—¡A mi hija le gusta esa carrera y yo la apoyo!
—La meta y el ideal profesional como Diseñador
Gráfico es lograr el mejor desempeño posible y que consigas que te paguen mucho
por lo que haces y disfrutas haciendo. ¡Cuando algo realmente te gusta, es muy
gratificante!
Mi hija salió del local y yo le presenté a mi
interlocutora. Ambas se dedican al mundo de las ventas en tiendas y eso lo hice
notar fácilmente, mi hija llevaba puesto su uniforme. Nos despedimos. Fui breve
porque lo real es que la relación de amistad estaba fracturada, sin embargo, mi
hija al desplazarnos de regreso a casa, ya a solas me preguntó:
—Esa señora me conoce papá, pero yo no la recuerdo
mucho. ¿Quién es?...
—Ella es la hermana menor de quien, por cosas del
destino, conocí en mi época de juventud, cuando finalicé el bachillerato, y recién
comencé a estudiar Diseño Gráfico en 1985 y nos hicimos grandes amigos. Gracias
a ese mismo amigo, hija, curiosamente conocí a tu mamá. Cuando su hermana, esta misma señora que te acabo de presentar, cumplía apenas quince años en 1989. Ambos me
invitaron a su casa a celebrarlo. ¡Fue el primer día que la vi! ¡Qué agradecido
estoy! ¡Y ahora fíjate, yo en esos días, con 21 años, me acababa de graduar, y
ahora ella, apoya a su única hija de apenas 16, a iniciarse en esta misma
carrera! ¿No te parece fenomenal?...
—¡Por supuesto que sí, papá!
Regresamos a casa, y yo en silencio pensé en
escribir este relato para dar testimonio de lo que significa cerrar ciclos. Mi
oscura inquietud desapareció.
Me encanto tu relato, captura la complejidad de las relaciones humanas, el paso del tiempo y la importancia de seguir adelante incluso cuando las cosas del pasado parecen inconclusas. Una escritura es introspectiva y emotiva, que nos invita a reflexionar sobre propias y ajenas experiencias de cerrar ciclos y seguir adelante. Todos hemos pasado por ahi- algunos no hemos san=bido manejar la situacion y hemos preferido dejar todo a la deriva. Creo que es importante cerrar ciclos, aclarar malos entendidos y reanudar relaciones que a nuestro parecer valen la pena.
ResponderEliminarAgradecido por tu visita y comentarios estimada amiga. ¡Me honra que hayas decidido dejarme tus impresiones! Significa mucho para mí.
EliminarYou are very welcome my friend. Thank you for sharing.
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