

¿Puede una musa brindarte la inspiración necesaria para alcanzar tu mayor sueño por muy imposible que éste pareciera ser?... Los antiguos griegos consideraban que sí; e incluso no existía una sola sino nueve, nueve musas, todas ellas hijas del gran dios griego Zeus y la titánide Mnemósine. Cada una de estas musas representaba e inspiraba un arte o conocimiento en específico. En algunas partes eran también conocidas como Mneiae, que significa «recuerdos» ya que la madre de estas divinidades representaba a la memoria, la personificación misma de nuestros momentos ya vividos.
Una de las películas musicales clásicas que más me han marcado de joven fue Xanadu (1980). Una cinta hollywoodense, de los Estudios Universal, dirigida por Robert Greenwald, a la cual le guardo un infinito afecto porque su historia, canciones y realización me cautivaron hace 44 años atrás al verla en el cine cuando fue estrenada. Debo admitir que continúa transmitiéndome esa misma devoción y encanto cada vez que la disfruto en video.
Creo que las razones son esa hermosa conexión entre dos épocas distintas (Los años cuarenta y los años ochenta) y los puntos en común que pueden encontrarse entre estas dos generaciones diferentes; una clásica y nostálgica, representada por el afamado actor y bailarín Gene Kelly, la segunda simbolizando la modernidad del presente y el concepto del futuro (de aquel entonces) por el joven actor Michael Beck, pero ambas con importantes puntos en común. En esta película se entrelazan creativamente, poniéndose de manifiesto en su trama simple y en sus memorables canciones que engloban su excepcional banda sonora, compuesta por John Farrar y Jeff Lynne.

El protagonista de Xanadu es un joven ilustrador de gran talento llamado Sonny Malone,
quien ha perdido su motivación artística, su empuje de antaño, sintiéndose muy infeliz
en su empleo actual, una empresa de promoción para la industria discográfica y
el cine. Pese a que se encuentra en un grato ambiente laboral entre sus colegas,
su jefe es déspota, inflexible y lo subestima abiertamente.
Sonny en secreto espera poder alcanzar un sueño
mayor, ya que el salario que recibe lo considera poco y sabe con humildad que
es muy bueno y eficiente en lo que hace. Desanimado y falto de fe e ilusión
sucumbe, por lo que su desaliento artístico se expande por los aires, llegando
a ser escuchado por una de esas nueve musas modernizadas, que en este caso se
llama Kira, personaje interpretado por la dulce y talentosa cantante y actriz australiana
Olivia Newton John.
Kira con su encanto sobrenatural intercepta a Sonny
una tarde en un agradable bulevar, a orillas del mar, apareciendo
resplandeciente y etérea desplazándose en patines, (esos de botas incorporadas
y frenos en cada punta, muy de moda en los 80´s.) Su sonrisa, aspecto juvenil y
aura sobrenatural son en verdad cautivadores. Ella aprovecha el impulso de sus
ruedas y choca intencionalmente con la espalda de Sony. Él, ensimismado y
triste, únicamente se voltea, contemplándola de pies a cabeza totalmente
embelesado. Ella lo mira con ternura e intensidad, y sin medir palabras lo besa
brevemente en los labios. Sony queda completamente hechizado. Ella le sonríe y
se aleja en segundos. Por más que busca darle alcance, ella logra fácilmente escabullírsele
a Sonny.
«La inspiración puede fácilmente confundirse con el amor, porque son semejantes». Sonny ha quedado prendido a ese primer y único beso. Al día siguiente, su frío jefe le asigna realizar una nueva ilustración destinada a ser el cartel promocional para un nuevo disco. El chico recibe la instrucción con desdén. El jefe lo presiona a que la ejecute con celeridad. Al detallar la portada a reproducir, Sonny descubre a Kira, reconociéndola con asombro. Es la modelo de esa misma cubierta en la que debe trabajar. Esta coincidencia le vuelve a despertar el interés y la curiosidad en descubrir detalles de tan misteriosa chica. Pero ella solo se revela cuando ella misma va conectando a las personas y circunstancias que cambiarán a Sonny su destino.

A orillas del mar californiano, sentado sobre unas
rocas y tocando el clarinete, aparece Gene
Kelly personificando a Danny McGuire, un empresario musical retirado. a
quien Sonny aborda con intenciones de socializar al escucharlo tocar una
melancólica y bella melodía. Lo exhorta a que por favor interprete algún otro
tema más animado. El músico acepta de buen humor. Comienzan a fraternizar, pero
de repente son interrumpidos por Kira, quien vuelve a hace su aparición
patinando solitaria por el bulevar. Sonny se aleja abruptamente para perseguirla.
«Ha sido besado por una musa y siente que debe ir tras ella sin importarle más
nada.»
Días después, Danny y Sonny se reencuentran
casualmente, reanudando la charla. Descubriremos de manera muy original que, en
su juventud, Danny también conoció a Kira en sus años mozos. Ella fue su musa y
siempre representó su mayor inspiración, cuando formaban parte de la
prestigiosa orquesta de Glen Miller, él como clarinetista y ella como una de
las coristas. Olivia Newton John y Gene Kelly realizan una hermosa coreografía
ambientada en un gran salón, acompañados de la famosa orquesta, mientras cantan
y bailan a dúo una estupenda coreografía al mejor estilo de las big bands. Sublime.
Danny McGuire queda extasiado. A solas sabe
perfectamente lo bien que se sintió compartir con Kira, y rememorar sus
encantos estando joven. Ahora siendo adulto el pasado mágicamente reaparece
para mostrarnos ese momento de ensoñación. Uno queda tal cual como él
¡totalmente enamorado!



En la portada en la que debe trabajar Sonny, la
musa Kira posa radiante frente un local enorme y llamativo color verde oscuro,
un inmueble con claro diseño art decó, muy popular en los años cuarenta. Es en
realidad el Pan-Pacific Auditorium,
construido en 1935 y considerado patrimonio artístico norteamericano. Sus líneas
son elegantes, sobrias, muy curvilíneo, sensual e imponente. Esa misma
edificación, Sony la consigue por casualidad al salir a la calle a patinar,
pero está abandonada y aparentemente desocupada. Le intriga y desconcierta
haberse encontrado tanto a la modelo en persona como al local en donde ella
posa en la portada del disco ese mismo día. Impulsado por la curiosidad y el
anhelo de encontrar indicios de la misteriosa chica, logra entrar al majestuoso
recinto, descubriendo a Kira por tercera vez.


Sony aborda emocionado a su musa. No deja de cuestionarse
cómo ella aparecía en la portada de ese disco a ser lanzado, cuando el propio
fotógrafo le había afirmado que él solo había fotografiado al Pan-Pacific Auditorium, sin ninguna
modelo presente. Ella simplemente había aparecido sin más en la toma final.
Éste decide usarla de todas formas por resultarle llamativa. Kira confronta a
Sonny solamente con evasivas. Danza mientras patina, seductora y despreocupada,
dentro del desolado y amplio local abandonado, iluminando con su encanto y
dulce voz las penumbras de aquel espacio señorial y a su vez los rincones del propio
corazón de Sony Malone.
La idea de Danny McGuire es encontrar un sitio
adecuado para reabrir un local que evoque aquellos días dorados de música,
alegría y baile. Pero todavía su agente inmobiliario no le haya nada apropiado.
Impulsivamente, le sugiere a Sonny que sea él quien le ayude a ubicar uno.
—¡Confío en tu intuición!
En el ínterin, Danny y Kira se citan en uno de los
estudios de Hollywood en donde se encuentran algunos de los clásicos efectos de
decoración, escenografías y efectos especiales analógicos, utilizados en muchas
de las películas de antaño. Han entrado a escondidas y ambos con patines. «El
amor flota en el aire». La afinidad entre ambos jóvenes es palpable. Disfrutan
de esa intimidad y grata sensación de plenitud. Las coreografías y canciones («Don´t Walk Away» No te Marches), que acompañan estos momentos incluyen bellas melodías y hasta un breve extracto
realizado en dibujos animados, en donde Kira y Sonny se transforman en peces y
en pájaros para luego volverse una vez más dos versiones de ellos mismos
caricaturizados.





Kira en secreto comienza a sentirse cada vez más
atraída hacia Sonny. Sonny la corteja convencido que son el uno para el otro.
Kira le sugiere a Sonny mostrarle a Danny el mismo local abandonado en donde
ella estuvo patinando y posando para la portada del disco. Al principio Danny
no se siente tan convencido por ser muy amplio, (su anterior local en Nueva York
era mucho más modesto), pero comienza a imaginarse en dónde podrían estar
ubicados los músicos y la orquesta, similares a los de su juventud. Mágicamente
se materializan ante sus ojos. Sonny le contradice, prefiriendo que en su lugar
se escogiese a una moderna banda de rock and roll, con muchas guitarras y sintetizadores,
con todos los músicos vestidos en llamativas bragas color naranja neón. Ambos
estilos interpretan ante ellos un fragmento de su música distintiva por
separado, hasta que el propio Danny se anima a considerar que el espacio en que
se encuentran permitiría a ambas agrupaciones coexistir. Y los escenarios se
fusionan al igual que la canción que cada uno interpreta, de manera muy
creativa y armónica. ¡Así que al terminar la ensoñación Danny le confiesa a
Sonny que ese local es el ideal! Kira le sugiere bautizarlo como Xanadu, «Un lugar fabuloso en donde
puedes cumplir todos tus sueños».

Sonny renuncia rápidamente a su aburrido trabajo.
Eufórico drena a su ex jefe sus planes futuros y también sus frustraciones que
mantuvo tanto tiempo retenidas. Ahora transformados en socios, Sonny y Danny se
encargan de remodelar el local y compartir las futuras ganancias a medias. Los
que se encargan de la faena los felicitan a ambos por la acertada elección. Los
tres están muy emocionados y felices. Salen a comprar ropa nueva para Danny y
entre todas las opciones que él se prueba, el baile y las estrafalarias
combinaciones, dan pie a risas, ocurrencias y a un genuino momento de
relajación enmarcado con la agradable canción «All Over The World» (Por Todo el
Mundo) de la ELO.
Pero Kira debe desaparecer e irse. Ha cumplido como musa su misión, y antes de hacerlo busca explicarle a Sonny quién es ella en realidad. Sonny queda desbastado y perplejo. Su felicidad se esfuma porque luego de convencerlo de que ella no es humana, Kira termina despidiéndose tristemente, confesándole que lo amará por toda la eternidad.
Las dos canciones que describen la desolación de
ambos protagonistas son muy hermosas. La primera se titula «The Fall» (La
Caída), interpretada por Jeff Lynne
y la Electric Light Orchestra, utilizada
para mostrar como Sonny encuentra intuitivamente mientras patina por las calles
la entrada oculta a esa dimensión de fantasía que conecta el mundo real con el
de las musas, un colorido mural en donde están representadas las nueve deidades.
Las voces omnipresentes del gran dios Zeus y la
titánide Mnemósine debaten entre negar o permitir que una de sus hijas se vaya
con un humano, ya que ellas únicamente cumplen con la misión de inspirar a la
humanidad desde siglos remotos. Le niegan la solicitud a Sonny y lo devuelven
sin contemplaciones al mundo real. La segunda canción la interpreta Olivia Newton John como solista
titulada «Suspended In Time» (Suspendida en el Tiempo), cuya letra y
sentimiento deja muy claro lo maravilloso que esa banda sonora y lo memorable
que puede resultar expresar la tristeza por el abandono involuntario de un ser al
que amamos profundamente y desearíamos poder detener el tiempo por un instante
para evitarlo. «Solo un momento»,
aceptan finalmente los padres celestiales al contemplar que entre ambos jóvenes
ha nacido un verdadero amor.
La película finaliza con la grandiosa inauguración
de Xanadu por todo lo alto. Cientos
de bailarines en patines, equilibristas y artistas circenses se organizan en
coloridas coreografías. El propio Gene
Kelly aparece patinando y liderando varios de esos grupos. Las luces de
neón forman parte de la propia arquitectura art decó del local, haciendo que
los pisos y paredes destaquen con mayor distinción. De todos los temas
compuestos para esta cinta, Xanadu (cantada
por Olivia Newton John e
interpretada por la Electric Light
Orchestra), es la canción que
cierra de manera extraordinaria con toda la magia, emoción y fantasía esta grata
historia. Kira acompañada de sus ocho hermanas y del propio Sonny, interpretará
además un popurrí de temas en el que mezclan la música country, el claqué o tap
y la música pop con sintetizadores para representar tres épocas y tres momentos
en el tiempo: presente, pasado y futuro. Y así, por última vez, vemos a las nueve
musas despidiéndose con toda su gracia y esplendor sobrenatural.
Sonny presencia esa inevitable despedida. Ahora luce
su elegante chaqueta color púrpura con el logotipo de Xanadu color blanco bordado
en su espalda. Es el uniforme del personal. Se acerca cabizbajo a la mesa en
donde Danny, vestido de smoking lo espera para juntos brindar. Pero él no está
de ánimos. Así que Danny le alienta a que le pida un trago a una de las
camareras y lo deja intencionalmente solo. Cuando le extienden la copa, Sonny
la toma sin mirar en un primer momento a la joven que se la ofrece, hasta que
cae en cuenta que esa camarera es Kira, y como de una nueva persona se tratase,
le comienza a sacar conversación animadamente, ¡como si la estuviese conociendo
por primera vez!


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