
La dulce nostalgia me invadió. Suelo ser una
persona que busca dejar atrás los momentos y etapas vividas, estableciéndome en
el aquí y el ahora. La fragilidad y la inseguridad que en esos años juveniles
me acompañaba hizo que de adulto quisiera borrarlos, para superarlos (o al
menos hacer ese intento). La época de finales de los años setenta, inicios de
los ochenta fue así, contrastante, intensa, llena de dudas y momentos inéditos juveniles
que iban uno a uno configurando a ese ser humano que en pocas décadas fui
convirtiéndome.
Y sí, lo crean o tal vez lo intuyan, de joven fui tremendamente cursi, un tonto romántico, con alma de poeta, resguardando la claridad de esa luz cegadora que es en toda ley el amor.
Mis padres me
enseñaron esos conceptos, esa realidad que ellos dos en su mundo secreto,
disfrutaban de maneras que pocas personas podrían creer posible. Y también
pasaron momentos tan amargos y tristes que nunca los pensé capaces. Pero los
llegué a acompañar en esos duros tiempos de decaimiento y abatimiento moral,
siendo un testigo presencial de su amor tormentoso e imposible pero también
ideal y pleno.
Por cosas del destino, he vuelto la vista
atrás para asomarme y sumergirme en aquellos días puros y soleados,
ya que en la actualidad mi alma avanza sola y errante como en aquellos lejanos
días. Vuelvo a estar solitario y triste, porque la vida es cíclica y algunas
veces, irónica y bastante cruel. Lo dulce pasa con el tiempo a transformarse en
amargo y viceversa.
Entre las cosas que me encantan, y que logran darme una referencia de ese pasado vivido, está la música. Décadas atrás aprecié a muchas figuras de la canción romántica en español, a quienes admiré por su esmerada poesía como intérpretes y creadores de hermosas composiciones. Así que, al tener los recursos a mi alcance, elaboré en Spotify un «viaje personal en el tiempo» en siete actos, creando una recopilación de música romántica en español.
Están algunos de los artistas
a quien más admiro, reunidos para crear un total deleite sensorial. El talentoso
venezolano Rudy Márquez, el español Camilo Sesto, la hermosísima escocesa Sheena Easton y el inolvidable cuarteto
sueco Abba, ambos interpretando sus
grandes éxitos en español, José Alberto
Mugrabi, un modesto cantautor de origen argentino que hizo carrera en
Venezuela a mediados de los 80´s, al que su álbum titulado «10 Historias de Amor» (1984) lo considero una de mis primeras
referencias personales descubiertas en esos días, apartadas de los gustos o
referencias de mis padres. Finaliza la lista dos portentos ibéricos: Nino Bravo y José Luís Perales, ambos muy populares en mi país en aquellos días
de gloria y merecida fama en Hispanoamérica.
Acá en «Dulce Nostalgia», están compiladas 51 canciones de estos siete
grandes intérpretes. Puede parecer extensa, pero realmente creo que podría
realizar unas cuantas listas más, y que apenas ésta refleja a siete de los
artistas que en su momento me llegaron a hacer sentir extremadamente triste,
nostálgico o gloriosamente feliz, así de simple.
Por primera vez pongo al alcance (de
cualquier melómano que lo sepa apreciar), un catálogo valioso y significativo.
Al reproducirla con total facilidad logra que mi alma una vez más, consiga
expresarse y elevarse a niveles estratosféricos, a través de esas canciones
sublimes, profundas, preciosísimas.
Y, claro, no lo voy a negar, ahora que
vuelvo a escucharlas me hacen valorarlas más intensamente que hace cuarenta
años atrás.

«Lo que nos es querido siempre queda atrás»
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