Papelón con Limón (Segunda Temporada – Episodio 6)

 

Por regla general, los conocedores y amantes del rock son eruditos en esta materia. Su afición nos transforma en cronistas y críticos por antonomasia. En este nuevo episodio deseo revelarles pormenores del trabajo musical y literario que un admirado baterista canadiense llamado Neil Peart, dejó como legado y experiencia de vida, algunas de ellas reveladas póstumamente por dos de sus amigos y compañeros más cercanos: Geddy Lee y Alex Lifeson, ambos integrantes del trío Rush.  

Rush fue una banda de rock progresivo altamente admirada y exitosa por cuatro décadas hasta que un tumor cerebral deteriorara la salud y facultades del mencionado baterista, quien fallecería el 7 de enero de 2020 a sus 67 años, luego de haber sido diagnosticado con un glioblastoma, logró darle frente por tres años y medio. Neil Peart fue catalogado por los especialistas y críticos musicales, como uno de los músicos más importantes a nivel mundial, por su precisión, energía, virtuosismo, calidad técnica y estilo propio ejecutando este versátil instrumento.

Mi pensamiento vuela veloz en retroceso, cuarenta años atrás. Vengo gozoso del centro comercial. En mis manos tengo varios vinilos recién adquiridos, uno de ellos se titula: «Signals», es el noveno disco de Rush, con el cual pusieron en evidencia un sonido actualizado, moderno y atmosférico, dando más énfasis en los teclados electrónicos y sintetizadores que en las guitarras de Alex Lifeson. La primera «señal» de modernidad de esa época mágica de 1982.

Alex Lifeson

Geddy Lee

Neil Peart

En mi mente flotan los tres rostros resguardados en la funda interna del vinilo, que contenía las letras de las canciones y los créditos del álbum. Cada músico tiene su foto graficada al estilo mosaico digital, formado por gruesos y visibles pixeles multicolor, concepto visual creado por el famoso artista gráfico canadiense Hugh Syme. El disco posee ocho sólidos temas interpretados en 42 minutos y 28 segundos.

Los discos posteriores de Rush serían cada vez menos progresivos, haciéndose más accesibles a un público masivo. Lo que siempre se reconocía de estos tres músicos era su espléndido virtuosismo individual. Geddy Lee en el bajo y los teclados, además de ser el cantante líder, todo un Dios de ambos instrumentos, Alex Lifeson en cualquier tipo de guitarra, eléctrica o acústica, lograba orquestaciones majestuosas y solos de altísimo nivel, que encajaban como un perfecto rompecabezas en la contundente base rítmica que en su opulenta batería ejecutaba Neil Peart.

Neil Peart, además de ser el destacado baterista de Rush, fue un consumado escritor, autor de todas las letras de sus canciones a partir de «Fly By Night» su segundo álbum lanzado al mercado en 1975. Neil abordaba en sus letras distintos temas como la ciencia ficción, la fantasía, la filosofía, el humanismo y la libertad de conciencia (Objetivismo). Adicionalmente a su trabajo de compositor, escribió y publicó cuatro libros. Consideraba “tiempo muerto” los días de descanso entre conciertos cuando salían de gira, por lo que aprovechaba esas horas para leer y mejorar, según sus propias palabras, su nivel académico.

Geddy Lee y Alex Lifeson ya eran buenos amigos y colegas cuando conocieron a Peart. Y se dieron cuenta de inmediato de dos cosas: Su gran intelecto oculto dentro de su carácter retraído y aparentemente aburrido. Y por supuesto, su dominio total de la batería, alcanzado por agotadoras horas de ensayo y prácticas desde sus tempranos 13 años. Lo cierto es que Neil Peart aportó el ingrediente mágico a la fórmula del nuevo trío, quien de forma accidentada remplazaba al baterista fundador John Rutsey, quien se había retirado de Rush por razones personales, obligándolos a audicionar para encontrar un sustituto adecuado.  


Neil Peart, fue desde muy joven un chico retraído. Incluso cuando alcanzó su mayor popularidad entre sus fans. No acostumbraba a dar entrevistas ni participaba en encuentros públicos, tampoco en firmas masivas de autógrafos. La razón de esto había sido una traumática salida a acampar junto a varios compañeros cuando Neil tenía 10 años. Estando bañándose en un lago, sus compañeros en vez de socorrerlo al verlo que estaba ahogándose, alargaron su agonía, hasta casi dejarlo morir. Este incidente llevó a Neil Peart a dejar de confiar inconscientemente en personas desconocidas. Sus dos compañeros, Alex y Geddy eran los que siempre dieron la cara a la prensa y a los millones de fans del grupo.

En 1997 la vida personal de Neil Peart, se vio marcada por dos trágicos decesos consecutivos. La muerte de su única hija de 19 años, Selena Taylor, a causa de un accidente automovilístico cuando se dirigía a la Universidad. Diez meses después, su esposa Jacqueline Taylor, sucumbe ante un cáncer terminal, aunque el propio Neil confesó que la verdadera causa había sido una tristeza crónica irreversible por la muerte irremediable de la hija de ambos.

Neil Peart se retiró de Rush y se dispuso a viajar solo en motocicleta a través de los Estados Unidos, realizando un recorrido de 88.000 kilómetros, con el fin de superar su luto, meditar y enfrentar semejante dolor. La experiencia adquirida las relata en un libro titulado: «Ghost Rider: Viajes por el camino de la curación». Una vez mientras visitaba a Andrew MacNaughtan, fotógrafo oficial de Rush, en Los Ángeles, éste le presentó a Peart una colega, que más tarde se convertiría en su segunda esposa: la fotógrafa Carrie Nuttall.

Neil se casó con Nuttall el 9 de septiembre de 2000 y, a principios de 2001, les anunció a sus compañeros de banda que estaba listo para regresar a Rush. El resultado fue el álbum "Vapor Trails", lanzado en 2002. Durante la gira, sus compañeros acordaron que Peart quedaría exento de conceder entrevistas a los medios. Esta vez una razón de peso justificaba este silencio. Consideraban innecesario exponerlo a preguntas sobre los eventos que rodearon su tragedia personal.

Neil Peart junto a sus compañeros de banda, Geddy Lee y Alex Lifeson, fueron condecorados con la Orden de Canadá en el grado de Oficial, el 9 de mayo de 1996, siendo la primera banda de rock en recibir dicho reconocimiento. Neil también logró en 2015 presentarse por primera vez en 40 años frente a la tarima ante un extasiado público repleto de sus fans más fieles. Supo que era justo enfrentar sus peores temores y vencerlos de una vez y para siempre.  

En junio de 2009 Peart y Nuttall anunciaron que estaban en la espera de su primera hija, quien finalmente nació el 12 de agosto de 2009. Neil Peart llegó pocos años después de este acontecimiento a realizar trabajo comunitario en la escuela en donde estudiaba su pequeña con el fin de pasar el mayor tiempo posible juntos. Y así se mantuvo mientras su salud y fuerzas se lo permitieron, hasta el momento que le tocó partir definitivamente a otro plano superior, rumbo a la eternidad.     


  

 


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