
Por recomendación de un viejo amigo me hice seguidor de la serie «The Black List» (2013 -2023) creada por Jon Bokenkamp. Es muy grato cuando alguien conoce de cierta forma tus gustos y te refiere contenidos que de antemano son afines a tus preferencias. La serie es estupenda, o al menos esa es mi humilde opinión. Me gustó tanto, que logré alcanzar a mi amigo que llevaba siete temporadas ya vistas (cada una de 22 episodios), y eso que empecé a verla luego de disfrutar primero de un “Spin Of” que sacaron adicional que cuenta y desarrolla parte importante de la historia de algunos de sus personajes principales; aun así, logré ponerme al día, rebasando a mi amigo que todavía está finalizando de ver la novena temporada. Yo llegué hasta la décima y última temporada en espera que próximamente vayan revelando los últimos episodios que darán fin a tan fascinante historia.
Soy obsesivo compulsivo, lo reconozco. Cuando algo me atrapa, me apasiono y me enfoco en disfrutarlo al 100%. Las series son escritura creativa llevada a su máximo nivel. ¡Y amo la escritura creativa! La construcción de una buena historia original, el buen desarrollo y perfil de personajes, la forma genial de desarrollar dentro de un mismo contexto, distintos puntos de vista a nivel de acciones y motivaciones, las sorpresivas reflexiones o arcos que van describiendo cada uno de los personajes (protagonistas y antagonistas), los giros argumentales, la forma tan sobresaliente que puede llegar a ser representado todo esto a nivel artístico, simplemente ¡me fascina!
Porque aprendí a apreciarlo. Porque amo, admiro y respeto a quienes se dedican a darle vida a personajes ficticios que son tan reales que te emocionan a niveles muy profundos, por sus diálogos bien creados, por sus imperfecciones y grandes talentos, por su humanidad. ¡Y nada más genial que siempre haya uno o varios que en particular, te llamen más la atención, porque te identificas más, los sientes cercanos, familiares, muy afines a ti!...
«The Black List» es una serie dramática, muy bien escrita, actuada y dirigida, con muchos elementos cliché del imaginario estadounidense, pero, buscando que la típica estructura de los agentes del FBI, la delincuencia organizada, el submundo criminal y las altas cúpulas de poder, vayan dejando envuelto al espectador en una fascinante, inteligente y bien planteada propuesta creativa. De más está decir que la violencia, los enfrentamientos con armas y los actos terroristas son ingredientes de esta fórmula, pero logran por contraste, darle realce a las situaciones que viven cada personaje a nivel emocional. Las actuaciones son dignas de elogios. Porque nuestra naturaleza humana es así: Violenta, irracional, radical y casi siempre marcada por el odio, el miedo o la venganza. Y cuando un actor o actriz es capaz mostrarlas, para luego por contraste, darnos también una sincera muestra de emotividad, sinceridad y ternura, la magia se produce en escenas que son dignas de los mejores elogios.
Hubo un episodio particular que lo consideré magistral. Buscaron explicar con total maestría el proceso de redención del agente Donald Ressler. A este personaje lo dibujan como el sujeto frío, consecuente y correcto que forma parte de la Fuerza Especial del FBI por su alto desempeño y porque su padre también formó parte de ese mismo cuerpo policial. Uno sabe que él secretamente ama y protege a la Agente Elizabeth Keen, pero ella ha elegido casarse y formar familia con otro sujeto que Donald detesta y envidia, Tom Keen. Tom trabaja en secreto para el criminal más buscado por el FBI Raymond Reddinton. Tom Keen logra conquistar a Elizabeth sin que ella sepa que su relación personal forma parte de un trabajo encubierto de conspiración y espionaje. Aunque se enamora de ella realmente al final de cuentas.
El triángulo amoroso está latente y genera durante varias temporadas, interacciones de todo tipo. Elizabeth sabe y percibe el interés de Donald en ella, y más adelante, lo sabrá usar de formas muy particulares, porque de algo podemos estar claros los hombres, ellas saben cómo controlar y tomar el mando de las situaciones y mucho más cuando la pasión está de por medio.
En otro episodio cuentan cómo fue la niñez del agente Donald Ressler y su relación con su hermano menor. Ambos han crecido un tanto distanciados por amargos sucesos del pasado, pero ya de adultos logran de una manera muy memorable y ejemplar, enfrentarlos y superarlos juntos. Donald pese a ser un destacado agente federal, correcto y de conducta intachable, su lado emocional se quiebra al no poder intervenir en la inevitable y trágica muerte de la ex agente Elizabeth Keen. Esto lo arrastra hacia las drogas y la depresión crónica. Por un tiempo lo lleva en secreto, pero llega el momento que al verse atrapado y sin salida, elige retirarse de sus funciones policiales y llevar una vida furtiva y bajo perfil.
Es ahí cuando los creadores dan mayor muestra de su talento e inventiva, describiendo cómo nuevos personajes secundarios y situaciones cotidianas, harán recuperar la esencia de este personaje, quien luego de pisar fondo, vagar entre las tinieblas del dolor, la pérdida y las adicciones, logrará recobrar su lado luminoso y redimirse felizmente.

Seguí esta serie religiosamente durante muchas temporadas, mientras la transmitían por SONY. La mayoría de los episodios los grababa (para no transnocharme) y posteriormente veía de 2 a 4 episodios corridos. Todo un vicio.
ResponderEliminarLuego, la "engavetaron" en AXN y políticas de las cableras latinas hicieron que todas sus series fueran transmitidas en español latino. Lamenteblamente, es usual que en la traducción se pierda mucho del encanto desarrollado por los actores en su idioma original. En este caso, comencé a extrañar el inigualable "charm" de James Spader, y a aborrecer el inadecuado chillido que sustituyó la a veces inaudita inocencia de la Agente Keen.
Me propuse soportarlo mientras se descifraba la historia detrás de Katarina Rostova (una crack!), pero paulatinamente fui perdiendo el interés. Creo que a la serie han debido darle un cierre oportuno, sin embargo, embriagados por el éxito de audiencia (merecido), dieron largas a una trama ya de por sí muy compleja e intrincada, lo que no necesariamente la favoreció.
Así, las más recientes temporadas quedaron en "lista de espera".
Especialmente genial y estéticamente encantadora la forma en que resolvieron la producción del capítulo de cierre de temporada en plena pandemia.
Gracias por compartir tu visión. Saludos
Unknown = Pietro
ResponderEliminarpensé que estaba loggeado :/
El haber deducido que "Unknown" eras tú, deja claro lo mucho que te conozco ya que pocos lograrían dejarme una cátedra tan bien descrita sobre el tema. ¡Agradecido por tu visita, comentarios y la larga charla que tuvimos hacen un rato! :)
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