

Esta serie de relatos cortos han contado
con una particular característica, cada episodio lo logro estructurar inspirado
en una historia real, imprimiéndole un enfoque personal. Hoy me siento
especialmente emocionado al relatarles la historia de Steve Perry, cantante y compositor norteamericano de padres y
abuelos portugueses, quien llegara desde 1977 a formar parte de la célebre
agrupación musical Journey y luego
abrirse paso con una modesta carrera en solitario.
De niño tuve una relación muy cercana y
fraterna con Rafael Batista, hijo de una familia de origen portugués. Me consta
la calidad humana y el exigente nivel de educación, ya que durante mis primeros
años de infancia logré apreciarlo en primera persona, en ejemplos tangibles y
vivencias inolvidables. Al igual que mi entrañable amigo y vecino, Steve Perry recibió y disfrutó de una
agradable niñez al estilo lusitano. Sus padres le proporcionaron gran afecto,
buenos valores y apoyo incondicional, en especial por tratarse del único hijo de
esta modesta pareja de inmigrantes, provenientes de la isla de Azores.
Los Pereira se establecieron a finales de
los años cuarenta en Banta, un pequeño pueblo granjero a las afueras de la
ciudad de Tracy en California. El propio padre de Steve decidió cambiar el
apellido familiar por Perry, al considerarlo más apropiado para su nueva etapa
de vida en los Estados Unidos. Steve Perry nació en esa nación y aprendió por
ende el oficio de granjero, ayudando a sus padres en esas labores desde su
juventud. Un día, mientras los acompañaba en carro, escuchó por primera vez en
la radio la canción “Cupido”, del cantante Sam
Cooke; fue tan especial para él, que justo en ese instante decidió volverse
cantante.
La gran mayoría conocemos la legendaria trayectoria
de este artista, lo mucho que llegaron a sonar en la radio sus temas junto a la banda Journey,
y luego con igual insistencia sus canciones como solista, aun formando parte de
esta agrupación. El negocio musical era muy agresivo y competitivo en esos días,
y desde finales de los años setenta, durante los ochenta y a principios de los
noventa, Steve Perry se esforzó por
mantenerse dentro de esa cresta de popularidad. El cantante fue muy alabado y
apreciado entre sus seguidores a nivel mundial. Irónicamente, sus compañeros de
banda cuando se inició con ellos no lo consideraban la opción más apropiada.
Steve se ganó con el tiempo ese sitial. El manager de Journey, Herbie Herbert,
fue quien vislumbró el potencial del
joven granjero, quien había grabado un demo con su primera agrupación llamada Alien Proyect, la cual, aunque no logró
un reconocimiento posterior, fue la que le permitió demostrarle a este manager
el potencial vocal de Steve Perry.
Steve fue el tercer cantante en formar
filas con Journey, un músico clave que
les ayudaría a alcanzar la tan ansiada fama y popularidad, pero durante un
momento decisivo, su vida personal se oscurecería, al enterarse que su madre
estaba gravemente enferma. En ese entonces ella se había divorciado de su papá.
Para este artista fue bastante duro tener que elegir entre sus compromisos musicales
y estar junto a su mamá en esos momentos de mala salud. El artista se apartó de
su agitada carrera, para brindarle su presencia y todos los cuidados a su progenitora.
La salud de la señora no mejoró. Esto llevó a Steve Perry a desmoronarse emocionalmente. Su mamá aprobaba su
carrera musical, y estaba muy orgullosa de sus logros. En una oportunidad ella
le había obsequiado una corchea de oro, un pequeño dije que siempre ha
acompañado al cantante y ha representado un amuleto de buena suerte para él. El
luto prolongado y la tristeza profunda por la partida de su madre, fue el
inicio de su desprendimiento hacia su mayor pasión, la música.
Años más tarde, estando de vacaciones en Hawái,
Steve Perry presentó unos fuertes dolores que le llevaron a hacerse análisis
médicos. Le fue diagnosticada una enfermedad ósea degenerativa en las caderas,
y una necesaria intervención quirúrgica. Steve tenía 47 años. Hacerse esta
operación coincidió que el inicio de la gira promocional de su disco Trial By Fire (1996) lo que provocó que
el cantante tuviese que decidir operarse a la brevedad, cosa que no ocurrió. Sus
compañeros no deseaban pasar la oportunidad de esa nueva “ola de popularidad”
alcanzada, y posponer la gira les hizo sentir que se les estaba esfumando. El grupo
presionó a Steve Perry quien no
aceptó operarse al momento, y en consecuencia, fue lamentablemente expulsado
del grupo.
Steve Perry fue
reemplazado. Y Journey prosiguió su
carrera hasta hoy, en donde llegaron a elegir a otros cantantes como
sustitutos, entre ellos al filipino Arnel
Pineda, un gran fan de Steve Perry
y de Journey, el cual hacía versiones
de sus canciones en video y los subía a YouTube,
en donde fue descubierto casualmente por los integrantes de la banda. El chico
dio la talla, no sin antes negarse a creer que los propios músicos de Journey deseaban audicionarlo. Arnel Pineda, es su cantante actual,
logrando que el grupo alcanzase una renovada popularidad sin Steve Perry, pero imprimiéndole su
estilo con total devoción y respeto, como leal fan y digno sustituto.
Steve Perry por su
parte, había grabado dos discos como solista en 1984 y en 1994. Luego de eso,
se había apartado prácticamente de la atención pública y el negocio musical.
Cuando lo llegaron a entrevistar años más tarde, le preguntaron con qué actividad se mantenía, que
si su carrera dentro de Journey le
permitía todavía hacerlo sin necesidad de trabajar, a lo que él respondió:
«Mis padres me enseñaron a vivir de manera
modesta. Conozco a quienes dentro de este negocio desean y ostentan una vida de
lujos y excesos, yo no fui criado de esa manera. He ahorrado, no soy de comer
mucho, me conformo con una vida simple, por eso les estoy agradecido por cómo
me formaron».
Sin embargo, sus experiencias lo habían alejado
de tener su propia familia. Steve no se había casado ni aspiraba a hacerlo, tenía una mala referencia por el divorcio de
sus padres. Descubrió tener una hija años después que dejó de salir con una de
las pocas parejas con quien llegó a relacionarse y ésta, no fue capaz en su
momento de revelarle a Steve que estaba embarazada, hasta que la propia hija
creció y quiso conocerlo. El músico lleva con total discreción su vida
personal, sin embargo, ha sido fotografiado en varias oportunidades compartiendo
en compañía de su única hija.
Steve Perry es gran
amigo de la directora de cine Patty Jenkins
(la misma de las dos cintas más recientes de “Mujer Maravilla”). En una
oportunidad Steve fue invitado por Patty a ver un documental hecho por ella, el
cual mostraba de manera muy impactante a varias sobrevivientes del cáncer de
mama. Steve le confesó a su amiga que una de esas valientes mujeres lo había
cautivado. Steve le pidió su número telefónico para contactarla y proponerle
salir a almorzar. Su nombre era Kelly
Nash. Patty Jenkins le advirtió
a Steve Perry que esa misma mujer cuya
sonrisa lo había cautivado, estaba desahuciada, y le quedaban pocos días de
vida.
A pesar de tan penoso pronóstico, Steve Perry decidió contactar e invitar
a Kelly Nash. Un bello romance
surgió y el artista compartió una breve pero profunda relación. En una
entrevista declaró:
«Estaba completamente convencido que
nuestro amor lograría curarla del cáncer».
Aunque eso no ocurrió, la joven antes de
morir le expresó a Steve Perry:
«La muerte podrá apartarme de ti, pero
nunca podrá apartar el amor que existe entre nosotros».
Antes de partir de este plano, Kelly Nash le hizo prometer a Steve Perry, que retomaría la música,
su pasión olvidada, y que lo haría en honor al gran amor que ellos
experimentaron. Dieciocho meses después, en 2018, fue publicado Traces (Huellas), un álbum magnífico, totalmente
inspirado, con el cual este gran cantante le brinda un gran tributo musical póstumo
a su musa, a su amada compañera en su memoria, retomando de manera magistral, con
mejores bríos, su impecable trayectoria. Luego en el 2021, grabaría su primer
disco navideño titulado The Season. El
músico expresó:
«Espero que cuando la gente escuche este disco se teletransporten de la misma manera que yo cuando grabé todas estas canciones. Espero que les devuelva a esos momentos dorados con sus seres queridos y les dé esa sensación de alegría, conexión y comodidad que tanto necesitamos».
Mientras exista esa posibilidad de ofrecernos su talento artístico y madurez emocional, podremos disfrutar del gran Steve Perry.
Que bella historia, te sugiero que comiences a hacer podcast sobre estas historias, te va a ir muy bien, tienes ese brillo para escribir tan especial. Te quiero mi amigo bello.
ResponderEliminarMuy amable sugerencia. La tendré en cuenta. Solo te puedo confesar que escribiendo alcanzo ese brillo, hablando tal vez me obligaría a una mejor preparación interior. Yo también te aprecio mucho. Gracias por estar ahí.
EliminarBueno, de repente haces la historia y te buscas a alguien que las lea por tí.
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