Ir al contenido principal

Papelón con Limón (Episodio VII)

Fragmento de ilustración digital realizada por Jeff Wack para el álbum de Steve Perry "Traces". 2018

Esta serie de relatos cortos han contado con una particular característica, cada episodio lo logro estructurar inspirado en una historia real, imprimiéndole un enfoque personal. Hoy me siento especialmente emocionado al relatarles la historia de Steve Perry, cantante y compositor norteamericano de padres y abuelos portugueses, quien llegara desde 1977 a formar parte de la célebre agrupación musical Journey y luego abrirse paso con una modesta carrera en solitario.

De niño tuve una relación muy cercana y fraterna con Rafael Batista, hijo de una familia de origen portugués. Me consta la calidad humana y el exigente nivel de educación, ya que durante mis primeros años de infancia logré apreciarlo en primera persona, en ejemplos tangibles y vivencias inolvidables. Al igual que mi entrañable amigo y vecino, Steve Perry recibió y disfrutó de una agradable niñez al estilo lusitano. Sus padres le proporcionaron gran afecto, buenos valores y apoyo incondicional, en especial por tratarse del único hijo de esta modesta pareja de inmigrantes, provenientes de la isla de Azores.

Los Pereira se establecieron a finales de los años cuarenta en Banta, un pequeño pueblo granjero a las afueras de la ciudad de Tracy en California. El propio padre de Steve decidió cambiar el apellido familiar por Perry, al considerarlo más apropiado para su nueva etapa de vida en los Estados Unidos. Steve Perry nació en esa nación y aprendió por ende el oficio de granjero, ayudando a sus padres en esas labores desde su juventud. Un día, mientras los acompañaba en carro, escuchó por primera vez en la radio la canción “Cupido”, del cantante Sam Cooke; fue tan especial para él, que justo en ese instante decidió volverse cantante.

La gran mayoría conocemos la legendaria trayectoria de este artista, lo mucho que llegaron a sonar en la radio sus temas junto a  la banda Journey, y luego con igual insistencia sus canciones como solista, aun formando parte de esta agrupación. El negocio musical era muy agresivo y competitivo en esos días, y desde finales de los años setenta, durante los ochenta y a principios de los noventa, Steve Perry se esforzó por mantenerse dentro de esa cresta de popularidad. El cantante fue muy alabado y apreciado entre sus seguidores a nivel mundial. Irónicamente, sus compañeros de banda cuando se inició con ellos no lo consideraban la opción más apropiada. Steve se ganó con el tiempo ese sitial. El manager de Journey, Herbie Herbert,  fue quien vislumbró el potencial del joven granjero, quien había grabado un demo con su primera agrupación llamada Alien Proyect, la cual, aunque no logró un reconocimiento posterior, fue la que le permitió demostrarle a este manager el potencial vocal de Steve Perry.

Steve fue el tercer cantante en formar filas con Journey, un músico clave que les ayudaría a alcanzar la tan ansiada fama y popularidad, pero durante un momento decisivo, su vida personal se oscurecería, al enterarse que su madre estaba gravemente enferma. En ese entonces ella se había divorciado de su papá. Para este artista fue bastante duro tener que elegir entre sus compromisos musicales y estar junto a su mamá en esos momentos de mala salud. El artista se apartó de su agitada carrera, para brindarle su presencia y todos los cuidados a su progenitora. La salud de la señora no mejoró. Esto llevó a Steve Perry a desmoronarse emocionalmente. Su mamá aprobaba su carrera musical, y estaba muy orgullosa de sus logros. En una oportunidad ella le había obsequiado una corchea de oro, un pequeño dije que siempre ha acompañado al cantante y ha representado un amuleto de buena suerte para él. El luto prolongado y la tristeza profunda por la partida de su madre, fue el inicio de su desprendimiento hacia su mayor pasión, la música.

 

Años más tarde, estando de vacaciones en Hawái, Steve Perry presentó unos fuertes dolores que le llevaron a hacerse análisis médicos. Le fue diagnosticada una enfermedad ósea degenerativa en las caderas, y una necesaria intervención quirúrgica. Steve tenía 47 años. Hacerse esta operación coincidió que el inicio de la gira promocional de su disco Trial By Fire (1996) lo que provocó que el cantante tuviese que decidir operarse a la brevedad, cosa que no ocurrió. Sus compañeros no deseaban pasar la oportunidad de esa nueva “ola de popularidad” alcanzada, y posponer la gira les hizo sentir que se les estaba esfumando. El grupo presionó a Steve Perry quien no aceptó operarse al momento, y en consecuencia, fue lamentablemente expulsado del grupo.

Steve Perry fue reemplazado. Y Journey prosiguió su carrera hasta hoy, en donde llegaron a elegir a otros cantantes como sustitutos, entre ellos al filipino Arnel Pineda, un gran fan de Steve Perry y de Journey, el cual hacía versiones de sus canciones en video y los subía a YouTube, en donde fue descubierto casualmente por los integrantes de la banda. El chico dio la talla, no sin antes negarse a creer que los propios músicos de Journey deseaban audicionarlo. Arnel Pineda, es su cantante actual, logrando que el grupo alcanzase una renovada popularidad sin Steve Perry, pero imprimiéndole su estilo con total devoción y respeto, como leal fan y digno sustituto.

Steve Perry por su parte, había grabado dos discos como solista en 1984 y en 1994. Luego de eso, se había apartado prácticamente de la atención pública y el negocio musical. Cuando lo llegaron a entrevistar años más tarde, le  preguntaron con qué actividad se mantenía, que si su carrera dentro de Journey le permitía todavía hacerlo sin necesidad de trabajar, a lo que él respondió:

«Mis padres me enseñaron a vivir de manera modesta. Conozco a quienes dentro de este negocio desean y ostentan una vida de lujos y excesos, yo no fui criado de esa manera. He ahorrado, no soy de comer mucho, me conformo con una vida simple, por eso les estoy agradecido por cómo me formaron».

Sin embargo, sus experiencias lo habían alejado de tener su propia familia. Steve no se había casado ni aspiraba a hacerlo,  tenía una mala referencia por el divorcio de sus padres. Descubrió tener una hija años después que dejó de salir con una de las pocas parejas con quien llegó a relacionarse y ésta, no fue capaz en su momento de revelarle a Steve que estaba embarazada, hasta que la propia hija creció y quiso conocerlo. El músico lleva con total discreción su vida personal, sin embargo, ha sido fotografiado en varias oportunidades compartiendo en compañía de su única hija.

Steve Perry es gran amigo de la directora de cine Patty Jenkins (la misma de las dos cintas más recientes de “Mujer Maravilla”). En una oportunidad Steve fue invitado por Patty a ver un documental hecho por ella, el cual mostraba de manera muy impactante a varias sobrevivientes del cáncer de mama. Steve le confesó a su amiga que una de esas valientes mujeres lo había cautivado. Steve le pidió su número telefónico para contactarla y proponerle salir a almorzar. Su nombre era Kelly Nash. Patty Jenkins le advirtió a Steve Perry que esa misma mujer cuya sonrisa lo había cautivado, estaba desahuciada, y le quedaban pocos días de vida.

 

A pesar de tan penoso pronóstico, Steve Perry decidió contactar e invitar a Kelly Nash. Un bello romance surgió y el artista compartió una breve pero profunda relación. En una entrevista declaró:

«Estaba completamente convencido que nuestro amor lograría curarla del cáncer».

 

Aunque eso no ocurrió, la joven antes de morir le expresó a Steve Perry:

 

«La muerte podrá apartarme de ti, pero nunca podrá apartar el amor que existe entre nosotros».

 

Antes de partir de este plano, Kelly Nash le hizo prometer a Steve Perry, que retomaría la música, su pasión olvidada, y que lo haría en honor al gran amor que ellos experimentaron. Dieciocho meses después, en 2018, fue publicado Traces (Huellas), un álbum magnífico, totalmente inspirado, con el cual este gran cantante le brinda un gran tributo musical póstumo a su musa, a su amada compañera en su memoria, retomando de manera magistral, con mejores bríos, su impecable trayectoria. Luego en el 2021, grabaría su primer disco navideño titulado The Season. El músico expresó:

«Espero que cuando la gente escuche este disco se teletransporten de la misma manera que yo cuando grabé todas estas canciones. Espero que les devuelva a esos momentos dorados con sus seres queridos y les dé esa sensación de alegría, conexión y comodidad que tanto necesitamos».              

Mientras exista esa posibilidad de ofrecernos su talento artístico y madurez emocional, podremos disfrutar del gran Steve Perry.   


Puedes escuchar en Spotify el álbum  "Traces" dando clic aquí


Puedes escuchar en Spotify el álbum navideño "The Season" dando clic aquí


 


Comentarios

  1. Que bella historia, te sugiero que comiences a hacer podcast sobre estas historias, te va a ir muy bien, tienes ese brillo para escribir tan especial. Te quiero mi amigo bello.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy amable sugerencia. La tendré en cuenta. Solo te puedo confesar que escribiendo alcanzo ese brillo, hablando tal vez me obligaría a una mejor preparación interior. Yo también te aprecio mucho. Gracias por estar ahí.

      Eliminar
    2. Bueno, de repente haces la historia y te buscas a alguien que las lea por tí.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

«Rara Avis» ¿De qué va Pichones de un Escritor?

  I Estoy convencido, mi vida fue desde el principio una obra teatral, una gran historia llena de personajes interesantes y complejos. Como la de muchos otros seres humanos, pero, en mi relato personal, algunas escenas estarían marcadas por emociones y sentimientos intensos, contradictorios y capaces de dejar en mi alma una marca imborrable. Porque Alfredo Enrique Mambié Fernández, fue un hijo bienamado y resguardado por los primorosos cuidados de una madre sobreprotectora, exigente y preciosista en los mínimos detalles (moral, conducta, salud, higiene, ortografía, espiritualidad, modales y un largo etc.), y por un padre sabio, cercano y estable que quiso formarme como un hombre de bien desde mi niñez, mostrándome, desde que tengo uso de razón, la belleza de las cosas simples y valiosas de la vida; valorar la importancia de portarse bien y obrar de buena fe hacia los demás, con respeto, tolerancia, buena voluntad y consideración. Dando siempre el ejemplo con tus acciones. Ambos, ...

«Un Mosquito Infatigable»

  Un mosquito infatigable tenía a un hombre al borde de la desesperación, intentando picarlo sin piedad. Lo rodeaba por todos lados desde el aire, zumbándole en las orejas. Entonces el sujeto se hartó y con gran rapidez atrapó con una mano a su atacante en su puño, y decidió meterlo vivo en el congelador de su nevera. —¡Te vas a morir congelado desgraciado mosquito!» —le gritó colérico, mientras trancaba con fuerza la puerta del refrigerador de la nevera. Al cabo de unas horas, el carcelero abrió con cuidado la puerta del congelador, esperando ver muerto a su atacante, pero se encontró con el mosquito parado haciendo ejercicios, flexionando con rapidez sus patas y su cuerpo hacia arriba y hacia abajo, diciendo concentrado: —¡No me voy a congelar, no me voy a congelar...!

«Amor Metalero»

  —De verdad lo siento mucho amor... No me gusta para nada Nirvana, ni Metallica, y muchos menos Slayer, Venom o System Of A Down. Tampoco Pantera o Anthrax. Sin embargo, estoy dispuesto a volverme de cada una su más fiel seguidor; seré desde hoy su fan más destacado. Porque estoy claro lo mucho que a ti te gusta ese estilo de música, cómo te relajas, te hace feliz y al mismo tiempo te renueva y da energías. Incluso, es capaz de borrar tu mal humor.  Vibrar en tu misma sintonía, toda frenética e intensa es lo que realmente quiero alcanzar.  ¡Poder disfrutar juntos de tus locas bandas favoritas!... ¿Qué te parece?... —¡Bebé, yo no solo escucho Thrash Metal o Grunge! ¡Me mata el Metal Core y el Black Metal brutal!... ¡Lo más heavy del Metal extremo! —¡No esperaba menos de ti! ¡Hoy mismo renuncio al seminario!... ¡Al diablo los dos años de Filosofía y los tres años de Teología! ¡La carrera eclesiástica puede esperar!... ¡Te amo! —Aguarda. ¿Y si renuncias a ser sacer...