Siempre me ha encantado observar la
evolución que a nivel profesional y personal experimentamos los seres humanos. Hay
dos historias fascinantes que deseo contarles desde mi óptica personal, ambas
tienen puntos en común, tanto artísticos como geográficos y justamente convergen
en ese interesante momento, clave y revelador, cuando la vida se moldea y
reorganiza en base a nuestras propias decisiones.
Comenzaré con la que cuenta cómo se inició
en 2010 una provechosa relación profesional entre un ambicioso estudiante de cine
algecireño, amante del espectáculo, conocido como Alexis Morante, con el
talentoso cantante, músico y compositor zaragozano Enrique Bunbury.
Desde principios de los años noventa,
comencé a seguir la trayectoria musical de Enrique Bunbury, cuando éste formaba
parte del célebre grupo español Héroes del Silencio. Su estilo, propuesta
musical y escénica tan poderosa y magnética la llegué a disfrutar por primera
vez en persona el 8 de septiembre de 1996, en Caracas, durante su gira titulada
“Avalancha”, en un colosal cierre de un festival musical gratuito celebrado al
aire libre, “Música en el Parque”, en donde Bunbury y sus colegas transmitieron
grandes dosis de energía, buena vibra y total
emoción a todos los eufóricos asistentes. El registro de esa mítica gira quedaría
inmortalizado en el álbum doble “Parasiempre”, ya que Enrique por diferencias
creativas se separaría ese mismo año de los Héroes del Silencio, para intentar
abrirse paso en solitario.
Esa transición artística fue, tanto para
él como para algunos seguidores, una particular y tensa relación de “amor y
odio”. Lo cierto es que sus declaraciones, puntos de vista y confesiones sobre
su visión musical y creativa siempre fueron y han sido muy coherentes, sensatas
y sobre todo, profundamente humanas. Poseo un libro muy especial titulado: “Diván
– Conversaciones con Enrique Bunbury”, escrito por Javier Losilla, el cual
adquirí en abril de 2001, donde se evidencia su personalidad, inteligencia y
forma de ser con bastante claridad, siendo una lectura además muy disfrutable
para quienes lo admiramos.
Su carrera solista arrancó en 1997 con el polémico
pero muy buen disco “Radical Sonora” y luego fue mutando por nuevos senderos bastante inéditos,
curiosos e interesantes musicalmente desde “Pequeño” en adelante. En 2003 logré
disfrutar al máximo su carisma y gran calidad interpretativa al presentarse en
el cierre del “III Festival Nuevas Bandas”, como invitado especial, durante su exitosa
gira “Flamingo´s”. Fue su último paso fugaz por Venezuela. Inolvidable. Sin
embargo, su relación con sus antiguos compañeros y público inicial que lo
conectaba con Héroes del Silencio, logró
una segunda oportunidad, un segundo aire, al organizarse una genial gira mundial de
reunión con diez únicos conciertos en el año 2007. El tour fue todo un éxito
(además de un gran suceso para sus fans). En el breve documental que acompaña
la edición en DVD, el propio Bunbury confiesa que esa gira junto a Héroes del
Silencio, logró ser un modo muy bonito, sano y terapéutico de cerrar de mejor
manera, su carrera y relación con sus antiguos colegas. Sin dudas, esa fue una
etapa de leyenda, para los admirados Héroes.
Así, llegamos al año 2010. Entre algunas
pausas abruptas, altibajos y cambios estructurales, pero con varios discos
solistas, extenuantes giras, videos promocionales y material en vivo y
recopilatorio para comercializar, surgió la disolución de su primera agrupación
conocida como “El Huracán Ambulante”. Enrique Bunbury reorganiza sus filas, con
nuevos músicos, a quienes bautizó como “Los Santos Inocentes”, grabó primero el
disco “Helville de Luxe” (2008), para luego aventurarse una vez más a crear el
disco “Las Consecuencias”, un álbum bastante
discreto, intimista, reposado, y del cual se promociona uno de sus temas más
representativos: “De Todo El Mundo”, bajo la dirección artística de un joven
visionario y ambicioso, quien había cursado estudios de cine en Suecia y en
Cuba, ganando una beca para completar sus estudios entre Nueva York y Los Ángeles,
y haber sido reconocido como el mejor alumno de su promoción en su etapa
universitaria, llamado Alexis Morante.
En una entrevista, Enrique Bunbury revela crudamente
cómo sucedió:
«Fue mi mánager quien me lo refirió. Su
propuesta era hacer conmigo un documental; acompañarme durante el tiempo que
durara la gira, cámara en mano, para registrar cada momento dentro y fuera del escenario.
¿Qué le contesto?... ¿Lo mando para la mierda?... Oye, antes de hacer eso,
déjame saber quién es este sujeto, le dije a mi manager, de dónde es para
decidir qué hacer. Y resultó —concluye
Bunbury— que lo que me hizo aceptar su propuesta, fue saber que Alexis Morante
era de Cádiz, una provincia española que admiro mucho. Aunque para mí este
señor, en ese momento era un perfecto desconocido, eso me hizo reconsiderar su
oferta».
Alexis Morante cuenta que había enviado por E-mail esa propuesta de
cinco páginas al manager de Bunbury, para explicarle su idea del documental, esperanzado
en poder realizarlo para un artista hispano, uno que él admiraba; la idea había
surgido mientras Alexis completaba sus estudios de cine en los Estados Unidos y
evaluaba otros proyectos similares de artistas anglosajones. Lo cierto es que
este joven español demuestra su talento y visión creativa con el video
realizado por la empresa 700G Films, y también se luce con “El Camino Más Largo”,
acompañando a Enrique Bunbury junto a sus Santos Inocentes en autobús por su
primera gira a través de los Estados Unidos, para promocionar justamente el
disco “Las Consecuencias”. El resultado fue muy destacado, sobresaliente. Fue
elogiado y reconocido por la crítica especializada. Alexis logra acertadamente
captar las muchas facetas emocionales de este gran e inquieto artista, siempre
inconforme y aventurero, de una manera muy emotiva, acertada, sentida y humana.
Pasaron varios videos más, un místico
cortometraje para el precioso disco “Licenciado Cantinas” en 2011, otro par de
muy buenos videos para el destacado disco doble “Palosanto” (2013), mientras
ambos artistas, a través de los años, cada uno fue estableciéndose y
consolidándose.
Como algunas cosas buenas en la vida, el
ciclo junto a los Héroes del Silencio regresó, reavivando la nostalgia, cayendo
en las apropiadas manos de Alexis Morante, quien realizó un estupendo y
destacado documental sobre los inicios musicales de Juan Valdivia, Joaquín
Cardiel, Pedro Andreu y por supuesto, del controversial Enrique Bunbury. Fue
titulado: “Héroes – Silencio & Rock and Roll”, y presentado en la
plataforma de Netflix el 24 de abril de 2021. Volvió a ser todo un éxito en
todos los sentidos. Para los fans, para los involucrados, e incluso para
aquellos que no conocían al grupo. Alexis Morante reúne y engrandece todas las
herramientas y recursos narrativos para realizar una producción muy a la altura
de su talento y visión. Y por eso desde aquí, le doy las gracias. ¡Es un
trabajo magistral!
Esta primera historia culmina con la grata
sorpresa de la colaboración de Enrique Bunbury como artista invitado dentro de
la banda sonora de la primera película o largometraje de Alexis Morante,
titulada “El Universo de Óliver” (2022). Una grata comedia familiar narrada
desde el punto de vista de un niño y que entremezcla elementos dramáticos y
ficcionales, hechos que ocurren en 1985, justo en los días previos cuando
vendría a hacer su aparición el famoso cometa Halley.
“Esperando una Señal” es el nombre de la hermosa
canción, compuesta por Enrique Bunbury, especialmente para esta cinta, la cual
fue acompañada justamente con un vistoso video promocional con imágenes de esta
propuesta cinematográfica. El lanzamiento de este tema coincidió también con el
anuncio del retiro indefinido de los escenarios por parte de Bunbury, en cuanto
a conciertos y giras, por problemas serios de salud, que le han afectado gravemente
su garganta. Mientras, nosotros sus fieles seguidores, seguimos esperando de su
parte, una buena señal próximamente.


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