Un ensayo y algunos errores sobre la crítica

En varias ocasiones he leído y tomado muy en cuenta estas reflexiones:

“Te van a criticar por lo que eres y por lo que creen que eres. Te van a criticar por lo que haces, por lo que no haces y también por lo que dejas de hacer. Y te van a criticar por lo que dices y por lo que no. Por eso; vive como tú quieras, es tu vida…”   

Se me hizo necesario en este presente tecnológico escribir mis opiniones sobre la crítica. Un breve ensayo, un texto confrontativo, con una mirada personal. Al fin de cuentas, habrá quien lo lea, habrá quien no; habrá a quien le importe, a quien “ni le dé coquito”. ¡En fin!... Es mi blog y tengo, gracias a Blogger, esta tribuna pública y varios ejemplos en los cuales basarme. Empecemos:

Apenas ayer me contactaron por Messenger y me enviaron un mensaje de contenido político. Como la persona que me lo hizo llegar es alguien que conozco hace mucho tiempo y le tengo aprecio, pero con quien no mantengo un trato frecuente actualmente. (Somos colegas. En el pasado fuimos compañeros de estudios y llegué incluso, en  años posteriores, a darle clases particulares en mi propia casa de manejo de software). Me pareció justo expresarle mis predilecciones sobre ese tema. Fui educado y directo. Le hice saber que prefería intercambiar y compartir a futuro, otro tipo de contenidos (y le pasé unos cuantos ejemplos). Le expresé mi postura neutral (apartidista) con sinceridad. Además de definirme como un ciudadano común en esta gran aldea global. Su crítica fue inmediata. Me etiquetó y clasificó ser del bando contrario (en tono informal, aclaro, no ofensivo). Que eso ya lo presentía desde hace muchísimo tiempo, que se me veía claramente “desde aquellos días que nos conocíamos”… Vaya. Mi sorpresa y asombro fueron grandes, pero igualmente fui cortés y me puse a la orden para cuando deseara volver a contactarme. Sin dudas, este es el mejor de los casos para iniciar mi análisis sobre los errores al hacer una crítica:

“Nadie debe sentirse obligado a pensar igual que otra persona. Si vas a difundir mensajes sobre opiniones políticas, ten presente a quien le envías esos mensajes. Acepta y respeta la opinión ajena. En todo caso, argumenta lo que intentas comunicar. Persuade. Nada más errado que estar esperando que el receptor de estos mensajes (o cadenas) posea tu misma opinión y esté de acuerdo 100% de buenas a primeras”. 

Muchas veces he recibido las opiniones más dispares respecto a lo que escribo, a mi obra creativa. Es mi modo de pensar y percibir el mundo. Tengo un criterio propio muy particular. Sin embargo, las personas en ocasiones me han sorprendido cuando se han atrevido a expresarme sus críticas. Y la cosa se hace más compleja porque, partiendo de lo que escribo, casi siempre esas ideas literarias me inspiran la creación de una gráfica, una representación visual de ese mismo contenido (porque soy Diseñador Gráfico). Entonces sucede que quien se fija primero en la portada del escrito, me da su opinión tajante, pero nunca llega a leer por completo el texto que lo inspiró. O en todo caso, descarta la opinión pública, por falta de tiempo e interés. ¡Y aquellos que han descubierto las fuentes de inspiración en mi obra, categóricamente han rechazado terminar de leerla y/o expresar una crítica pública, en un foro abierto, por considerarlo posiblemente una distorsión de su verdadera identidad! En definitiva, las referencias de opiniones han quedado contenidas únicamente en las estadísticas de cada publicación en mi blog, en la cantidad de visitas, dependiendo del tipo de escrito, y en su popularidad. Por todo lo anterior, concluyo:

“Las opiniones y críticas sobre mi trabajo creativo son muy importantes y valiosas para mí, créanme. Agradezco a los pocos que han expresado sus opiniones públicamente, con el sincero deseo de hacerme llegar un punto de vista, una opinión personal y subjetiva, para ayudarme a mejorar y estimular mis deseos de avanzar. Pero sin dudas, muchas personas (no todas), han llegado a conclusiones erradas por dejarse llevar por prejuicios, falsas ideas preconcebidas (de mi persona, de mi vida profesional y personal, de mi entorno,  en  etapas vividas bajo circunstancias personales específicas), sin ni siquiera tener la menor idea de la verdad. A todos sin excepción, les doy las gracias. Me hicieron reír, maravillarme de su propia capacidad creativa. Y en el mejor de los casos, son el indicativo de que sigo por el camino correcto”.


Comentarios

  1. Excelente reflexión.Muy cierto, jamás hagamos lo que hagamos complacerá a todos.

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  2. ¡Es muy grato reflejar un punto de vista, manteniendo un claro criterio propio! ¡Gracias por tu visita estimada @Mily!

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