El Efecto Dominó - Prólogo - Capítulo Uno

 

El Efecto Dominó

Relatos Cortos escritos por Alfredo E. Mambié F. © 2021-2022

Diseño Tipográfico palabra “Dominó” y modelo de portada: Zoraida Stoppello (1969 / 2021)

Diseño de Portada: Alfredo Mambié

 

 

Nota Importante: Los personajes y situaciones descritas en esta obra literaria merecen ser respetadas y ser consideradas propiedad intelectual de su creador. Sí desean difundirla, respaldarla o referirla de cualquier manera, incluso brindarle apoyo económico, promocional o editorial, el autor en persona se los sabrá agradecer.  E mail: amambie@gmail.com   

 

Unas Palabras Preliminares


Cuando decidí enfrentar la aventura de escribir por primera vez, lo hice empíricamente, sin referencias previas, o asesoría especializada, ni mucho menos experiencia. Era un anhelo interior, una inquietud personal cada vez mayor que se fue poco a poco materializando, bajo el apoyo incondicional de mi amada esposa. Ella me alentó muchísimo. Ambos atravesábamos en ese tiempo una dura crisis, la primera gran crisis matrimonial, y a ella le fue muy fácil entenderme; sabía la vital importancia y el significado de ese acto creador, mágico y liberador. Porque ella y yo nos enamoramos (entre otras cosas),  a través del intercambio de largas y románticas cartas de amor. Algo cursilonas, al apreciar ahora esos días de juventud. Las emociones te abrazaban y consumían de tal forma, tan intensamente, que resultaba muy abrumador e irreal. La pasión juvenil… ¡Qué fuerza tan extraordinaria nos brinda estar enamorados!...

 

—El amor no lo es todo. —Me llegó a decir Yuma, mi esposa, cuyo apodo era usado por los más cercanos en su familia.

 —¿Cómo que el amor no lo es todo? … —Le respondí, con asombro y desconcierto total.

—Por todo lo que hemos vivido, por todos estos años compartidos ahora lo sé. —Y guardó silencio. Yuma era una persona enigmática, profunda a nivel espiritual, y puedo expresarlo ahora con mucha más convicción; antes de ella morir logró finalmente transfigurarse.

Para poder explicar buena parte de lo anterior, o mejor dicho, recrearlo, he decidido escribir “El Efecto Dominó”, en el cual iré en cada capítulo, describiendo esta maravillosa aventura de haber convivido durante treinta y dos años con una mujer, madre y compañera extraordinaria. Si gustas, acompáñame. Debo recomendarte el dejarte llevar por las vivencias de un “pichón de escritor”, por sus ocurrencias y modo personal de relatar historias. Desde aquella vez que me lancé al ruedo de la escritura han pasado veinticuatro años. Esos primeros escritos me permitieron continuar por la senda de la asesoría especializada, y en cada una de esas historias creadas posteriormente siempre estuvo ella, Yuma, mi musa, mi estrella, lo que las hizo siempre muy especiales. Y estos nuevos relatos van dedicados a ella, a su memoria, trascendencia y gran valor como persona,  no solo con todo mi amor, sino también con el mejor de los propósitos: dejar constancia y testimonio de lo maravillosa y extraordinaria que fue vivir tan memorable etapa de mi vida junto a ella. 

 

Capítulo Uno


—¡Deseo formar una familia contigo! —Yuma me miró con profundidad solemne, dejando que su alma reflejara con mayor grandeza su petición. Nuestros cuerpos estaban entrelazados, fusionados y en plena comunión; llevábamos dos años y medio como pareja, siendo además de novios, los privilegiados huéspedes de un discreto y muy cómodo apartamento vacacional frente al mar.

—¡Claro que sí princesa! ¡Hagámoslo! —Le contesté, con una sonrisa y emoción infinitas. Ella podía sentir en su pecho a mi corazón latiendo con fuerza, al igual que yo el suyo; y entonces, siguió saboreando mi respuesta por breves segundos, para luego abrazarme frenéticamente, con loca pasión desbordada, y una felicidad palpable a flor de  piel. Nos envolvimos con esos sentimientos de júbilo y plenitud y volamos más allá de este mundo una vez más. Afuera, el nítido rumor de las olas del ancho mar chocando incesante contra la costa, y el canto ocasional de las gaviotas, nos brindaban el mismo remanso que una dulce canción de cuna. Ambos estábamos dispuestos a iniciar el primer capítulo formal de nuestras vidas, el borrador que ambos dibujamos previamente estaba completado; y así, la primera ficha calló para activar los demás sucesos posteriores, cual curioso efecto dominó.

 

 

Tus valores, las cosas que te gustan hacer y las cosas para las que eres bueno. La intersección de las tres es tu ikigai. Ikigai es un término japonés que no tiene una traducción exacta al español; sin embargo, se le atribuye un significado bastante especial: "tener una razón por la que vivir". Juntas, estas tres definiciones crean el concepto de "una razón para existir" o la idea inspiradora de tener un propósito en la vida. La palabra ikigai es similar a "felicidad", pero tiene una sutil diferencia de matices. Ikigai es aquello que te permite desear que llegue el futuro, incluso si te sientes mal en este presente. Sin dudas, todos los seres humanos estamos rodeados de problemas, preocupaciones, situaciones duras y desafiantes, la clave es saber cuáles son tus motivaciones que logran equilibrar tu Ikigai.

A Yuma formar una familia le permitió un estado de equilibrio emocional pleno y favorable. Ella poseía una predisposición innata hacia los niños. El hermoso “instinto maternal”,  que la mayoría de las mujeres desarrollan. Además, era una hija juiciosa y centrada, por algunos años se había encargado de ayudar a cuidar amorosamente a sus hermanos menores. La dinámica acerca de cómo comportarse en estos menesteres, en su gran mayoría, los llevaba a cabo basada en su propio instinto y en los oportunos y sabios consejos de su mamá y sus abuelas. La bendición de quedar encinta llegó, con pocas molestias o prácticamente ninguna digna de ser relevante, Yuma estaba extraordinariamente emocionada, radiante, feliz de esperar a su primer hijo. Pero el destino tenía reservados otros planes, que ni siquiera su instinto más agudo pudo prever ni prevenir.       


Comentarios

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias. Se siente muy bien escribir sobre Yuma. Pretendo llevar una armonía entre los sucesos del pasado y las reflexiones del presente, de manera cronológica. Es la idea.

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