Un País Insólito: VN-Z.L.A.
Novela inédita escrita por Alfredo E. Mambié F. ©2017
(Manuscrito Final)
Código de registro: 1801315637436 (Safe Creative)
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VE-01-03-2167
De un día para otro, los presuntos sobrevivientes del Spacehole, habían pasado a ser los perseguidos y principales sospechosos de un inminente atentado terrorista extranjero en suelo venezolano. A los primeros en retener a su regreso a la Gran Caracas, fue a Doble R “El Maestro”, junto a su esposa Lorena y a la pequeña hija de ambos, Ary. Apenas habían alcanzado desayunar y empacar sus cosas en la pintoresca posada donde se hospedaban. Doble R y Lorena ya no portaban sus particulares disfraces, pero Ary todavía era una llamativa luciérnaga.
—¡Anoche el cierre del Carnaval fue tan hermoso, papá! ¡Estoy muy contenta de haber disfrutado todo esto! Lo que me parece más divertido ahora es que estas personas sigan con sus disfraces y jueguen con nosotros a policías y ladrones.
—Así es hija, todo ha sido maravilloso. Ahora debemos obedecer a estos señores y seguir sus instrucciones. Vamos, dame la mano. —La niña observaba con interés a los agentes especiales de seguridad del C.I.P., dos hombres y una mujer bastante jóvenes, llevaban uniformes con accesorios de aspecto futurista, cuyos atractivos diseños les proporcionaba una identidad particular y llamativa a cada uno. Ary detallaba con mayor interés el uniforme de la funcionaria; llevaba sendas botas militares con trabillas metálicas, sus ajustados pantalones oscuros tenían en los muslos una ancha franja con líneas negras y blancas contorneándolos diagonalmente, su figura atlética y bien definida destacaba sus curvas favorablemente. La sobria chaqueta de un tono más claro era acolchada, a dúo tono, con varios compartimientos y texturas. Llevaba puestos guantes y un casco metalizado con visor ahumado y el logotipo del C.I.P. en relieve a ambos laterales. Ary notó que constantemente el oscuro visor se le iluminaba parpadeando por segundos, permitiendo apreciar nomenclaturas y signos en varios colores; desde donde la curiosa niña estaba, se leían invertidos e inteligibles.
—¿Entiendes esos mensajes? —Le preguntó Ary a la Agente.
—Sí, totalmente. Es un lenguaje cifrado. Debemos irnos de aquí inmediatamente. Síganme. Mis compañeros llevarán sus pertenencias. Por acá por favor.
Los seis subieron a un particular vehículo oficial que estaba aparcado justo en el centro del estacionamiento de la posada. Parecía un taxi modernísimo, era aerodinámico, color blanco y de vidrios ahumados, pero en sus laterales llevaba enganchados unos apéndices circulares con sendas aspas internas, alineadas a las cuatro ruedas, que al momento se desplazaron en arco ascendente, colocando las hélices en posición horizontal, transformando en helicóptero al carro policial. Ary quedó fascinada al ver como en segundos despegaban y se desplazaban seguros y cómodamente por los aires. El copiloto les expresó:
—Como les hemos informado, ustedes tres particularmente, y por órdenes directas de la Presidenta, deben permanecer escoltados, mientras se profundice sobre una situación bastante delicada de seguridad nacional. Iremos directamente hasta una base militar en San Carlos. Todo el alojamiento y la comida queda a nuestra cuenta. Estén tranquilos. Esta eventualidad esperamos sólo sea por el día de hoy. Mañana los llevaremos hasta su hogar. —Doble R y Lorena asintieron con la cabeza. Viajaban en la parte posterior del vehículo volador junto a la joven agente. Ary iba fascinada contemplando la fabulosa vista con las manos apoyadas al amplio cristal del lado izquierdo. Los asientos eran cómodos y espaciosos. También por dentro daba la sensación de estar viajando en un confortable taxi. Doble R tomó la mano de Lorena y acercándose a su oído le dijo:
—Te noto bastante apagada. No te preocupes, estamos juntos en esto.
—Lo sé, amor. Es que no me siento bien. Tengo un mal presentimiento.
—Viajar así es mucho más seguro, aunque no lo parezca.
—No es por volar, cielo, es por lo que han decretado hoy. Ese estado de emergencia nacional. ¿Por qué justamente a nosotros nos han brindado semejante trato preferencial? ¿No te sorprende?
—Te confieso que sí, pero como bien sabes, mi hermana está muy pendiente de nosotros, en especial de Ary. Tener a una funcionaria policial en la familia tiene sus privilegios, ¿no crees?...
—¿Has hablado con ella hoy?
—No. Pero si te parece, podemos pedirle a la agente a cargo que nos la comunique. —La funcionaria activó en segundos una videollamada en conferencia y frente a ellos apareció a medio cuerpo, la Detective encargada del C.I.P.
—¡Hola, buenos días! Lorena… hermano… ¡Ary! ¡Dios te guarde! ¡Qué hermosa estás! ¿Cómo están todos?... —Los tres saludaron y sonrieron a la pantalla holográfica. Doble R tomó la palabra.
—Agradecidos por todas las atenciones, y el servicio VIP que nos ofreces, Selene. Pero estamos atentos a conocer detalles de este inusitado… ¿rescate? No sé bien si llamarlo así. Por eso te contactamos. —Doble R Álvarez, alias “El Maestro”, se llevaba muy bien con su hermana mayor, la Detective Selene Álvarez, y le tenía plena confianza. Por eso apostó a esperar una respuesta sincera y abierta.
—Hermano, sabes que sigo instrucciones. Las razones por las cuales ustedes, mi familia, están involucrados es todavía un misterio, créanme. Y otra buena parte es información clasificada. Tengo toda la intención de resguardarlos y velar por su seguridad. La seguridad de los seis. Viajan escoltados por tres de mis mejores agentes. Y por ellos también estoy atenta.
—Gracias, jefa. —La joven policía agradeció con humildad.
—Hoy es un día crucial, señores. Nos han suministrado información que confirma un suceso extraordinario conocido como Spacehole, el cual suponemos suceda en la Gran Caracas, en las inmediaciones de las estaciones de Parque Central y Jardín Botánico. El retorno o éxodo masivo de una importante cantidad de personas, luego de la clausura ayer del Gran Carnaval, ha puesto a prueba nuestras facultades para llevar a cabo un operativo de seguridad sin precedentes. Justo ahora, han anunciado la paralización del Gran Sistema Metro, evitando la entrada a la capital por ese medio de transporte. La restricción ha empezado en este instante.
—¡Papi, mami! ¡Miren, miren! —Tal como lo expresaba la detective, desde los aires era posible apreciar como centenares, miles y miles de personas comenzaban a desplazarse en masa por las calles y avenidas como un majestuoso e impresionante torrente humano. Por los momentos aquel gran río desbordado iba lento y despreocupado por las amplias extensiones de terreno por donde se habían establecido las estaciones del Sistema Electromagnético en el interior del país. Dadas las súper velocidades que alcanzaban los trenes, cada una se encontraba a suficiente distancia una de otra. La algarabía y el relajo de las personas se lograban percibir incluso desde las alturas. Todas ellas iban cantando, disfrutando con sus coloridos disfraces, realizando en grupos improvisados, comparsas y coreografías entre risas, gritos y música muy contagiosa de calipso guayanés.
—Por lo visto, esto ha sido un pretexto para seguir la fiesta, Selene.
—¡Ojalá, hermanito, ojalá! Siempre y cuando la población logre mantener la calma. Hemos apostado una gran cantidad de vehículos terrestres para ofrecer una alternativa de trasporte a las siete Mega Capitales. La tecnología y la planificación nos permitirán organizar mejor esos traslados.
—Tía, ¿esas personas no viajarán por los aires como nosotros?...
—No. Aunque me has dado una gran idea, Ary. Tengo entendido que en los hangares de San Carlos hay unos aerobuses turísticos recién ensamblados. Puede que autoricen su utilización dadas las circunstancias. Son muy similares al vehículo donde ustedes viajan, sólo que con capacidad para unas quinientas personas. Son pocas unidades, pero podrían desplazar a unos cuantos miles en varios viajes.
—¿Y son tan divertidos como éste?
—¡Sí, amor! ¡Y muy seguros! Bueno, ya están llegando a San Carlos. Seguimos en contacto una vez sepamos que todo va marchando como acordamos. Cuídense.
—Muchas gracias, Detective. —Doble R miró con picardía a su hermana y sonrió. Lorena y Ary les soltaron un par de besos volados antes que ella desapareciera en la pantalla.
Arribaron a la Base de Operaciones ubicada en la capital del antiguo Estado Cojedes, el cual ahora formaba parte del mega Estado Barcelona. Lorena buscaba desde su conexión NBN, información sobre el supuesto fenómeno definido como Spacehole. Ubicados en una sencilla sala de usos múltiples, medianamente concurrida, tenían aparatos para hacer ejercicios, una barra con cafetería y bocadillos y al fondo un parque infantil con atracciones para Ary y niños de su edad. A través de los ventanales del local lograron ver los gigantescos hangares de donde surgieron los impresionantes aerobuses que la detective les había hablado. Eran colosales. Como parte de una segunda etapa de modernización, el gobierno había invertido en una docena de ellos. Si bien los helicópteros eran veteranas máquinas voladoras, su utilización nunca había estado enfocada al uso público y masivo. Los aviones anteriormente tenían la hegemonía en el cielo. Esta nueva tecnología aeronáutica ofrecía un transporte público alternativo, accesible y económico, además de rápido y muy cómodo, con capacidad para desplazar con facilidad a un grupo grande de personas, sin necesidad de largas pistas de aterrizaje o destinos convencionales. La gran afluencia anual de visitantes y turistas a nuestras tierras para conocer y disfrutar, como nunca antes, todas nuestra variada geografía, bellezas naturales y particular cultura, se haría convenientemente, gracias a estos aerobuses.
Arribaron a la Base de Operaciones ubicada en la capital del antiguo Estado Cojedes, el cual ahora formaba parte del mega Estado Barcelona. Lorena buscaba desde su conexión NBN, información sobre el supuesto fenómeno definido como Spacehole. Ubicados en una sencilla sala de usos múltiples, medianamente concurrida, tenían aparatos para hacer ejercicios, una barra con cafetería y bocadillos y al fondo un parque infantil con atracciones para Ary y niños de su edad. A través de los ventanales del local lograron ver los gigantescos hangares de donde surgieron los impresionantes aerobuses que la detective les había hablado. Eran colosales. Como parte de una segunda etapa de modernización, el gobierno había invertido en una docena de ellos. Si bien los helicópteros eran veteranas máquinas voladoras, su utilización nunca había estado enfocada al uso público y masivo. Los aviones anteriormente tenían la hegemonía en el cielo. Esta nueva tecnología aeronáutica ofrecía un transporte público alternativo, accesible y económico, además de rápido y muy cómodo, con capacidad para desplazar con facilidad a un grupo grande de personas, sin necesidad de largas pistas de aterrizaje o destinos convencionales. La gran afluencia anual de visitantes y turistas a nuestras tierras para conocer y disfrutar, como nunca antes, todas nuestra variada geografía, bellezas naturales y particular cultura, se haría convenientemente, gracias a estos aerobuses.
Mientras Ary jugaba amenamente frente a ellos en las atracciones, Lorena y Doble R se sentaron en la barra a tomarse algo. Los lugares tranquilos y agradables como ese, los seducían. Pero en el local tenían encendida senda pantalla de televisión, con los sucesos noticiosos. Sin poder evitarlo, quedaron ambos prendidos a los mensajes.
—¿Recuerdas amor cuando tu hermana nos contó estar tras la pista del temido Randy Carrasquel?
—Sí. Aquella vez que almorzamos con ella nos confesó estar tras su captura. ¿Por qué?
—Bueno, acá fíjate, lo vinculan a él con ese portal en el tiempo llamado Spacehole. Aparentemente, ese hombre ha estado experimentando con una sustancia alienígena, proveniente de un meteorito, la cual ha transformado en una formidable nueva y revolucionaria fuente de bioenergía extraterrestre. Mira ese video, muestra imágenes reales del lugar donde cayó el meteoro hace 140 años, en el desierto de Atacama, en Chile. El propio Carrasquel ha confesado haber pagado una enorme suma para apoderarse de él. Lo mantenía oculto y en fase experimental en unas cavernas subterráneas en donde armó todo un laboratorio. Qué casual, un periodista del mismo C.T.C., se ha encargado de reportar los incidentes en directo. Tiene ya una serie de videos subidos a la Neurobionet con millones de visitas. Cuenta que Carrasquel lo sometió a varias operaciones, logrando injertarle varios metamiembros, controlados por esa bioenergía. ¿Puedes creerlo? La última intervención fue mucho más allá. Te sugieren ver la transmisión sin censura con discreción, por lo fuerte del contenido. Mira. —Doble R quedó sorprendido al ver en sus visores NBN a Roberto Valdez convertido en ciborg. No solo tenía ambas piernas y su brazo derecho con metamiembros injertados; de su cintura, por encima de las caderas, sobresalían un par de apéndices metálicos retráctiles. El video mostraba una radiografía del muchacho a cuerpo completo, explicando que cada una de aquellas extensiones robóticas partía del mismísimo músculo conocido como el psoas, encargado de servir de puente entre el torso y las piernas.
—¡Por Dios! —Exclamó Doble R. —¿Podrá ser cierto?... Justo en estos días en que prácticamente toda la población en VN-Z.L.A. ha estado disfrazada. Suena a payasada amarillista, ¿no te parece?...
—Tal vez, cielo. Pero esa misma comedia ha hecho decretar estado de emergencia nacional. Tu propia hermana nos lo explicó.
—Sí, es verdad, pero no le encuentro vinculación, amor. Lo del Spacehole parece un fenómeno completamente incontrolable, por lo que han explicado en la televisión. ¡Es un portal en el tiempo! Y si así fuese, ¿Quién lo pretende abrir y para qué?...
Afuera, los aerobuses empezaron a desfilar con toda su grandeza, como formidables titanes de los aires. Darían muestra de su versatilidad por primera vez y ante un notorio público. Un sensor en los lentes de Doble R le indicó que su hermana lo llamaba, mientras activaba la conexión, Ary se desplazó corriendo hacia los espacios abiertos fuera del salón donde se encontraban, impresionada por ver más de cerca a los inmensos helicópteros. Entonces una fortísima luz blanca, cegadora y sobrenatural expandió su magnificencia con la potencia de mil relámpagos. En apenas milisegundos, Ary desapareció frente a Lorena, quien quedó pasmada y boquiabierta sin saber qué hacer.
—¡Nooo! ¡Ary! ¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Dios bendito, nuestra hija…! —Doble R, todavía con la visual activa, tardó en reaccionar, girándose sobresaltado hacia Lorena y tratando de entender lo que en ese instante sucedía. La angustiada madre que había presenciado la sorprendente desaparición, estaba completamente histérica, alterada y fuera de sí. Corría de un lado para otro gritando y pidiendo ayuda desesperadamente. A su alrededor, un tumulto de personas y agentes policiales comenzaron a rodearla. Doble R se iba acercando a ella despacio, como en cámara lenta, debido a que no había podido reaccionar de igual manera, y su hermana, entrenada para tales situaciones extremas, le había empezado a ayudar a controlar sus reacciones y a evaluar fríamente lo que estaba sucediendo vía remota.
—¡Es el Spacehole, hermano! ¡Estoy segura! Mantén la calma. Ary está bien, no te alarmes por favor. Ella debe estar a salvo… —La Detective hizo énfasis en la última frase, tomándose ese consejo también para sí misma. Afuera el sonido de los gritos y el llanto incontrolable de Lorena, se entremezclaba con el ruido de los motores y el batir de las aspas del primer Aerobús, que en ese instante, en la distancia, comenzaba a despegar. Una fuerte ventisca estremecía a todos las personas alrededor de Lorena. La Detective Álvarez con rapidez le dijo a su hermano:
—Ve y tranquiliza a Lorena. Ary no corre ningún peligro. Sigue las instrucciones de los agentes que te voy a enviar. —Luego se desconectó.


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