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Un País Insólito: VN-Z.L.A. (Capítulo XX)


Un País Insólito: VN-Z.L.A.
Novela inédita escrita por Alfredo E. Mambié F. ©2017

(Manuscrito Final)


Código de registro: 1801315637436 (Safe Creative)

Nota Importante: Los personajes y situaciones descritas en esta obra literaria merecen ser respetadas y ser consideradas propiedad intelectual de su creador. Sí desean difundirla, respaldarla o referirla de cualquier manera, incluso brindarle apoyo económico, promocional o editorial, el autor en persona se los sabrá agradecer.  amambie@gmail.com

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VE-19-02-2167

Esa misma tarde, en las modernas oficinas del Cuerpo de Inteligencia Policial (C.I.P.), Viki y Micael fueron atendidos por la detective Álvarez. Al salir de ahí, un vacío tremendo los embargó. La desaparición de Clementina era un hecho. La división contra narcóticos llevaba ya tiempo investigando las operaciones de Randy Carrasquel; intentaban conseguir llevarlo ante la ley por su actividad criminal. Durante su llamada telefónica previa con Viki, la hábil investigadora buscaba resguardar la integridad de Micael, quien once días antes le había ofrecido su declaración en el caso del asesinato de Johan Batista, pero también les había manifestado una sincera preocupación por la seguridad e integridad de ambos. Viki obedeció las recomendaciones de la detective cuando conversaron, entendiendo y asimilando la gravedad del asunto. Mientras tanto, Micael aguardaba en la sala de entretenimientos para visitantes.

—Hemos intentado esclarecer qué pasó la noche cuando ella fue sola a visitar a Randy Carrasquel a su suite, señorita Gutiérrez.

—Puede llamarme Viki, detective. —sugirió la chica para romper el hielo. 

—…La visita de su hermana al Monumental Humboldt, señorita Viki, pudo haber pasado desapercibida por nosotros, de no haber sido por un importante detalle. No existen registros digitales de su ingreso al hotel en recepción. Fueron borrados. 

—Y entonces ¿cómo aseguran que mi hermana estuvo ahí?... —Viki hacía un vano esfuerzo en refutar la vinculación de Clementina con el temido criminal. 

—Nos adelantamos a instalar secretamente nuestro propio sistema de vigilancia. —Le respondió con aplomo la detective. —La suite presidencial del Monumental Humboldt cuenta con un turbo ascensor exclusivo. Ahí logramos colocar un nano sensor con el cual logramos reconocerla. —Mientras hablaba, la detective Álvarez le mostró a Viki el video que un sofisticado micro cañón lumínico proyectó desde el borde de la mesa hacia el centro de la sala de reuniones donde se encontraban. Clementina apareció instantáneamente ante ambas mujeres a cuerpo completo, luciendo un espectacular vestido negro, muy sugerente. Miraba hacia ellas sin verlas. Viki comprendió entonces que el nano sensor estaba oculto justo en los cristales polarizados del moderno ascensor. Hubo un instante que casi era posible tocarla por lo nítida y realista de la imagen tridimensional. Viki iba a hablar cuando la detective se le adelantó, expresándole con un gesto educado que aguardara.

—Observe esto, por favor. —Con esa breve instrucción los controles del micro cañón lumínico proyectaron con mayor detalle, luego la detective dijo lo siguiente: 

—Éstas fueron las últimas imágenes que logramos captar de la agente Y. 

—¿Agente Y?... No entiendo. ¿Qué locuras dice, detective?...

—Sí. Oyó bien. Agente Y. En código binario equivale a 01011001. Su hermana era un agente especial encubierto del C.I.P. Trabajaba secretamente para nosotros, y aunque pensamos que será bastante improbable que hallemos su cuerpo, tenemos la certeza que ella a estas alturas está muerta. Perdimos toda información con ella desde el pasado 16 de febrero.

—¿Cómo es que?... Ella nunca me mencionó... ¿Pero cómo es posible?... 

—Lo siento mucho en verdad. —La detective guardó silencio y asumió una postura muy sombría. Viki lloraba y estuvo varios minutos haciéndolo en silencio, al resguardo de la penumbra de la sala. La agente Álvarez prosiguió hablando mientras frente a ellas aparecían proyectadas imágenes y datos confidenciales relacionados al historial del caso.

—Seguimos los movimientos de Carrasquel. Él quizás pudiese estar tras sus pasos, señorita Viki. Y en el peor de los casos, tras el propio Micael. Sin embargo, Clementina fue quien nos propuso usarlo como parte de la operación encubierta. Mientras más convincente resultase su papel como experta en servicios de seguridad, mucho más cerca podría estarlo de las operaciones de Carrasquel y de su propio hijo. Pero… Creemos que las cosas se les escaparon de control. Cuando todo esto inició, ella nos pidió expresamente que la protegiéramos a usted y a Micael. El chico, gracias a Dios, ha estado en sintonía con nosotros desde que su mamá buscara que él fuera nuestro informante encubierto, de modo que pareciese que ella estaba tras los negocios de Carrasquel, cuando en realidad estaba facilitándonos pruebas para su captura.

—¿Y las muertes de esos guardaespaldas? ¿Mi hermana estuvo involucrada?... Yo misma vi cuando le dispararon a ambos en aquel Bar.

—Fue idea de Clementina, saber qué tan fiel podría usted serle. Ella tenía ciertas dudas sobre su lealtad. Sobre todo al usted descubrir que ella estaba intentando cuadrar negocios turbios. Torres y Santos trabajaban también para nosotros, y fueron suplantados ambos por réplicas robóticas el día del asesinato. Sabe que no es posible colocar datos falsos en la base global necrológica.

—Eso explicaría la preocupación de Clementina por querer confirmar sus muertes. ¿Por qué me mintió? 

—Para protegerlos, a Micael y a usted. A los ojos de Carrasquel, Clementina era una oportunista, sin vinculación con nosotros. El padrastro de Micael, ZC, fue quien logró conectar a su hermana con “Serpiente”. ZC creyó que Clementina podría seducirlo y ganarse su confianza, para luego vincularse con los negocios turbios de este criminal. Sabíamos que Randy Carrasquel podía ser muy peligroso. Y algo que tenemos toda certeza es que nos sentimos ahora en el deber moral de explicarle las serias implicaciones de esta situación. Porque Clementina nos permitió obtener una pista, a pesar de todo. Pero antes de revelarle toda esta información clasificada, debemos realizarle la siguiente pregunta: ¿Estaría usted dispuesta a sustituir a su hermana, y con nuestro apoyo, proseguir apoyándonos en esta investigación?...
 En la sala de entretenimientos para visitantes, Micael había trabado rápidamente amistad con otros jóvenes, quienes al igual que él, estaban en ese edificio como acompañantes de algún adulto. Coincidencialmente, todos ellos poseían la misma apariencia alienígena, y dada esa condición distintiva, surgió la empatía. Se habían agrupado al fondo del amplio espacio que funcionaba de merendero, arrinconándose en la esquina más iluminada con luz natural. Los ventanales, muebles y mesas al estilo fuente de soda, estaban bien distribuidos circularmente. Los chicos se reían y compartían comentarios jocosos entre ellos, absortos de su entorno, ensimismados en el grato ambiente colectivo que disfrutaban. Estaban sentados cual cofradía, comiendo y bebiendo ocasionalmente. 

—…Estoy convencido de eso totalmente, créanme. ¡Nada como viajar oyendo buena música desde La Colonia Tovar en una “tornado”, para luego practicar Kitesurfing cómodamente en Los Corales...! —Micael habló con pomposidad, dejando el espacio para que alguien le refutara, cosa que surgió casi de inmediato. Hannah, una jovencita bastante alta con aspecto escuálido y huesudo, cuya piel emanaba una florescencia azulosa le respondió: 

—Pues, yo no creo que sea para tanto. —le dijo la chica. Micael, con una sonrisa burlona, completó:

—¡Sí viajas abrazado a una chica tan riquiquita como mi tía, y luego la ves volar sobre las olas como una diosa marina, por supuesto que sí! —Los cuatro varones presentes rieron al instante y las tres chicas se vieron entre ellas, entre desconcertadas y apenadas, pero con cierta envidia a medio disimular. Micael daba rienda suelta a su emoción masculina, estaba todavía en shock. Su experiencia con Viki había sido extraordinaria, y casi no había tomado conciencia de por qué o para qué estaba en aquel edificio. El ambiente que disfrutaba con aquellos chicos de su edad lo hacían comportarse como tal. Casi siempre Micael convivía en un mundo de adultos. 

Una mano firme sobre su hombro le hizo alzar la vista y girarse hacia su diestra. De inmediato, reconoció a la detective Álvarez. 

—¡Caramba! ¡Veo que la estás pasando muy entretenido, Micael! 

—Detective, ¿cómo está usted?... —Micael se irguió y le estrechó la mano a la funcionaria y se puso bastante serio. —Detective Álvarez, ellos son Hannah, Leonardo, Mario, Jesús, Clara, Marcos e… —Hilyomag… —completó una chica de llamativos cabellos muy peculiar, su pelo y toda su ropa eran color magenta. —Hilyomag, —repitió con parsimonia. —Hilda, Yolanda y Magdalena fusionados. Pero pueden llamarme Yuma, si gustan. ¡Estoy de cumpleaños hoy, por cierto!... 

—¡Muchas felicidades y bendiciones, Yuma! ¡Y mucho gusto, chicos, encantada de conocerlos! Si me permiten, debo hablar a solas con Micael. Intercambien sus datos y luego podrán continuar charlando cuanto gusten. —Todos obedecieron pero Micael fue quien apenado les dijo: —Será en otro momento, amigos. Hoy no estoy en la NBN. —Hannah le tomó el antebrazo a Micael con suavidad, y con su propio dedo azulado le escribió su código personal de contacto en la piel, con una escritura muy estilizada y discreta. 

—Creo que para algo sirve el ser diferente. Cuando puedas contáctame y te daré los datos de todos. ¡Ah! No te preocupes, la tinta es lavable. 



Micael y la detective salieron de la sala de entretenimientos y fueron entonces a encontrarse con Viki.      
        


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