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Un País Insólito: VN-Z.L.A. (Capítulo XII)



Un País Insólito: VN-Z.L.A.
Novela inédita escrita por Alfredo E. Mambié F. ©2017

(Manuscrito Final)


Código de registro: 1801315637436 (Safe Creative)

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VE-11-02-2167



Cuando creamos somos como dioses. Quizás la creatividad sea 
la respuesta al porqué de la vida. Sólo por ejercerla, 
valdrá la pena haber vivido. Esa es su grandeza.

André Ricard.



Aunque era sábado, Benita TT trabajaba arduamente desde muy temprano. Llevaba consigo el material digital que necesitaba para ir evaluando y desarrollando su informe. Un neuropuerto, cómodamente insertado tras de su oreja, mantenía a su cerebro conectado a la Neurobionet. El dispositivo inalámbrico se acoplaba a unos sofisticados lentes especiales, parecidos a los visores de realidad virtual. Así, mientras Benita TT paseaba a sus cinco nanocanes, ella podía ver y oír durante el trayecto las declaraciones de AFRI-K. 

Gracias a esa información suministrada diariamente, Benita se ponía al corriente de todo, (o al menos, de una gran parte) en cuanto a lo acontecido con este asombroso salto a otra dimensión de un tren repleto de pasajeros y sus sobrevivientes. Once días ya habían transcurrido, en los cuales AFRI-K había logrado revelar las identidades de Beto Valdez, Doble R y su hija Ary, GG Navas, y por supuesto, la de AFRI-K propiamente. La tecnología y características de este androide africano tenían a Benita TT fascinada. No era para menos, sabiendo incluso que entre sus facultades estaban su plena y absoluta perseverancia y voluntad para cumplir una misión o propósito, por encima de cualquier limitación o dificultad. 

AFRI-K lo había proyectado, en tan solo 20 días su fuente única de poder se agotaría, terminado con toda posibilidad de recuperar sus datos internos, acumulados y aplicados en su sistema, para dar cumplimiento a sus funciones esenciales. Sus 480 horas restantes debían permitirle poder dar algún tipo de solución a lo acontecido, o en todo caso, asumir responsablemente las consecuencias.

Benita, frenéticamente trabajaba en sus teorías. Teniendo ya claro que AFRI-K había solo confirmado la sobrevivencia de cuatro pasajeros clave. Aquellos informes digitales daban como resultado, que a pesar de físicamente haber desaparecido, cuatro venezolanos, tres adultos y una menor de edad, permanecían vivos en otra dimensión. ¿Y qué llegaba a ser ese “Espeijol”? Los informes y análisis de los científicos chinos, particularmente, expresaban fascinantes posibilidades acerca de aquella dimensión desconocida tan cuestionada y estudiada por las mentes más brillantes de la física quántica. Ya en esos días la ciencia se había encargado de evaluar y sacarle partido al desplazamiento y comportamiento de los átomos y la materia. Ciencia y espiritualidad eran conceptos que se entrelazaban en una nueva interpretación de la realidad. Sólo aquellos que en forma verdadera practicaban la espiritualidad y permanecían en conexión con la energía cósmica, llevaban la ventaja. El Spacehole, resultaba una interesante e inusual alteración de un suceso puntual en el tiempo, aparentemente casual, sorprendentemente fortuito, pero registrado por un avanzado androide, AFRI-K, quien había tomado como referente, esa facultad o propósito mayor que ella poseía: resguardar a toda costa la vida en la tierra y la de sus habitantes.          
  






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