Ir al contenido principal

Un País Insólito: VN-Z.L.A. (Capítulo VII)


Un País Insólito: VN-Z.L.A.
Novela inédita escrita por Alfredo E. Mambié F. ©2017

(Manuscrito Final)


Código de registro: 1801315637436 (Safe Creative)

Nota Importante: Los personajes y situaciones descritas en esta obra literaria merecen ser respetadas y ser consideradas propiedad intelectual de su creador. Sí desean difundirla, respaldarla o referirla de cualquier manera, incluso brindarle apoyo económico, promocional o editorial, el autor en persona se los sabrá agradecer.  amambie@gmail.com 

Si consideras brindarme apoyo económico, puedes hacerlo como  un donativo, a través de este link de PayPal, es rápido y seguro. Estaré por siempre agradecido: paypal.me/amambie 



VE-06-02-2167


El pintoresco Estado Falcón y su emblemática capital, Coro, formaban ahora parte de la Gran Caracas. Al igual que todo el Estado Carabobo, junto al Estado Lara y el Estado Yaracuy, incluyendo los Estados Vargas y Miranda, sus adyacentes; todos ellos juntos constituían nuestra nueva ciudad capital; uno de los ocho mega Estados venezolanos del siglo XXII. 

Beto Valdez había nacido y crecido en Coro. Todos lo apodaban “Chico Tico” por la simpatía que mostraba “Betico” desde pequeño hacia los demás. En VN-Z.L.A. son muy frecuentes los apodos. Casi todos son puestos por el aprecio que sentimos hacia quien lo lleva, y suelen ser incluso, tan o más distintivos que el propio nombre de pila. Otras veces, estos apodos son usados para destacar alguna característica propia del sujeto, como “El Galán”, o “La Cuaima”, y pueden representar admiración o también un punto de vista particular. 

Beto, entre sus familiares y allegados era “Chico Tico”, a pesar de ser ya todo un hombre, alto y robusto, incluso alcanzando su título de Comunicador Social mención Periodismo. Ese día de su graduación, escuchó mucho más seguido su apodo. Su euforia estaba justificada, culminaba con éxito sus estudios universitarios, y se sentía muy satisfecho de ese importante logro. Todos compartían esa misma alegría con él. 

Llegó entonces, el amigo de un amigo, un tal “Serpiente”, quien entre la música caribeña, las risas y el animado baile, les propuso echarse una escapada momentánea para seguir homenajeando al recién graduado. Aceptaron la propuesta, y dos parejas junto a Beto, se acomodaron rápidamente en el deportivo ultramoderno del tal “Serpiente”, quien con una sonrisa de triunfo, aguardaba en el interior del sofisticado vehículo. Avanzaron por la autopista con canales especiales para ese tipo de transporte, alejándose en segundos del bullicio de la celebración.

Todos seguían con algún vaso o cigarrillo en sus manos. Conversaban y reían relajados. El conocerse por tantos años lograba esa conexión y complicidad. “Serpiente” lucía complacido y triunfante. De vez en cuando, se hacía partícipe de las bromas hacia Beto, sonriendo pícaramente. Su vehículo también era de suspensión magnética, por lo que recorrieron una larga distancia en muy breve tiempo. 

—Oye, “Serpiente”, ¡te debe ir muy bien en tu trabajo!...—El enigmático hombre captó en seguida el halago, respondiendo —¡Nada mal, hermano, nada mal!...



Habían llegado a los médanos de Coro. Una de las ventajas del moderno coche era su posibilidad de desplazarse por cualquier superficie sin causar ningún daño al medio ambiente. Era un privilegio poseerlo, dada sus prestaciones: total autonomía, confort y no necesitaba ni volante ni pedales. El gobierno promovió la paulatina incorporación de ellos a un precio accesible, al iniciar su fabricación en sendas plantas ensambladoras. 

“Serpiente” ordenó que su vehículo inteligente activara sus sensores en modo “seducción”. El vehículo descendió la velocidad imperceptiblemente. Una música muy rítmica y sabrosa; mezcla de sonidos latinos, árabes y electrónica, cantada en distintos dialectos, comenzó a sonar con total nitidez por sendos parlantes con sonido envolvente. El techo del vehículo y sus laterales, virtualmente se hicieron transparentes, para luego desaparecer. Estaban ahora montados en una gran alfombra mágica, literalmente. 

“Serpiente” no dejaba de sonreír. Flotaban sobre la tibia arena del gran desierto falconiano. El cielo nocturno, una enorme cúpula estrellada de una hermosura inaudita los embobaba aún más. Los vientos alisios refrescaban el ambiente tan apacible, acariciando las dunas, cardones y manglares. Era interesante observar las dunas que continuamente cambiaban de forma, ya que la suave arena vive en continuo movimiento por el capricho de la brisa. 

—…Por eso a estos médanos hay quien los llama también arenas nómadas.—Completó Beto, orgulloso de conocer tan bien uno de los mayores atractivos de su tierra natal. 

—Bueno, compañeros… ¡Ya es momento de darle al recién graduado su regalo sorpresa!—Anunció con voz rotunda “Serpiente”, ante el asombro y la curiosidad de todos. Alzó su mano y ceremoniosamente fue introduciendo una minúscula pastilla, tan pequeña que era incluso similar a un grano de sal marina, en la boca de los cinco jóvenes.

El efecto alucinógeno fue poderosísimo. Beto había probado antes sustancias psicotrópicas, pero esto era otro nivel. Su mente y sus sentidos fueron sacudidos al extremo, como nunca antes. Perdió la voluntad y la noción de la realidad. Sintió como cada uno de sus sentidos se dispersaba y a su vez se unían, multiplicándose, colisionando, provocando un explosivo y surrealista éxtasis en su cerebro. Pudo ver como sus amistades se volvían en un momento, figuras amorfas de arena, se disolvían y se volvían a formar. Llegó un instante que comenzaron a tocarse, a manosearse frenéticamente entre todos. Eran tres parejas, pero Beto prefirió contar a “Serpiente” como la suya. La lujuria y el frenesí fueron épicos, crudos, desproporcionados. Así quedó bautizado esa noche, Beto Valdez, “Chico Tico”, iniciándose como un nuevo miembro fiel de la Hermandad de la Serpiente.



Comentarios

Entradas populares de este blog

«Rara Avis» ¿De qué va Pichones de un Escritor?

  I Estoy convencido, mi vida fue desde el principio una obra teatral, una gran historia llena de personajes interesantes y complejos. Como la de muchos otros seres humanos, pero, en mi relato personal, algunas escenas estarían marcadas por emociones y sentimientos intensos, contradictorios y capaces de dejar en mi alma una marca imborrable. Porque Alfredo Enrique Mambié Fernández, fue un hijo bienamado y resguardado por los primorosos cuidados de una madre sobreprotectora, exigente y preciosista en los mínimos detalles (moral, conducta, salud, higiene, ortografía, espiritualidad, modales y un largo etc.), y por un padre sabio, cercano y estable que quiso formarme como un hombre de bien desde mi niñez, mostrándome, desde que tengo uso de razón, la belleza de las cosas simples y valiosas de la vida; valorar la importancia de portarse bien y obrar de buena fe hacia los demás, con respeto, tolerancia, buena voluntad y consideración. Dando siempre el ejemplo con tus acciones. Ambos, ...

«Un Mosquito Infatigable»

  Un mosquito infatigable tenía a un hombre al borde de la desesperación, intentando picarlo sin piedad. Lo rodeaba por todos lados desde el aire, zumbándole en las orejas. Entonces el sujeto se hartó y con gran rapidez atrapó con una mano a su atacante en su puño, y decidió meterlo vivo en el congelador de su nevera. —¡Te vas a morir congelado desgraciado mosquito!» —le gritó colérico, mientras trancaba con fuerza la puerta del refrigerador de la nevera. Al cabo de unas horas, el carcelero abrió con cuidado la puerta del congelador, esperando ver muerto a su atacante, pero se encontró con el mosquito parado haciendo ejercicios, flexionando con rapidez sus patas y su cuerpo hacia arriba y hacia abajo, diciendo concentrado: —¡No me voy a congelar, no me voy a congelar...!

«Amor Metalero»

  —De verdad lo siento mucho amor... No me gusta para nada Nirvana, ni Metallica, y muchos menos Slayer, Venom o System Of A Down. Tampoco Pantera o Anthrax. Sin embargo, estoy dispuesto a volverme de cada una su más fiel seguidor; seré desde hoy su fan más destacado. Porque estoy claro lo mucho que a ti te gusta ese estilo de música, cómo te relajas, te hace feliz y al mismo tiempo te renueva y da energías. Incluso, es capaz de borrar tu mal humor.  Vibrar en tu misma sintonía, toda frenética e intensa es lo que realmente quiero alcanzar.  ¡Poder disfrutar juntos de tus locas bandas favoritas!... ¿Qué te parece?... —¡Bebé, yo no solo escucho Thrash Metal o Grunge! ¡Me mata el Metal Core y el Black Metal brutal!... ¡Lo más heavy del Metal extremo! —¡No esperaba menos de ti! ¡Hoy mismo renuncio al seminario!... ¡Al diablo los dos años de Filosofía y los tres años de Teología! ¡La carrera eclesiástica puede esperar!... ¡Te amo! —Aguarda. ¿Y si renuncias a ser sacer...