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Un País Insólito: VN-Z.L.A. (Capítulo IX)



Un País Insólito: VN-Z.L.A.
Novela inédita escrita por Alfredo E. Mambié F. ©2017

(Manuscrito Final)


Código de registro: 1801315637436 (Safe Creative)

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VE-08-02-2167


En la sala automatizada de interrogatorios, reportes y declaraciones de testigos eran continuamente registrados, analizados y luego utilizados como material digital clave para las investigaciones policiales. Justo la noche anterior, habían reportado dos decesos simultáneos en un conocido local llamado Vía Nocturna; algo aparentemente aislado y quizás hasta frecuente en sitios cuyo perfil se relacionaba con la prostitución y el narcotráfico. Aunque según sus identidades, aquellas víctimas acababan de ser ajusticiadas o silenciadas. 

La veterana detective Álvarez, poseía 37 años de experiencia profesional como investigadora policial. Había estudiado adicionalmente psicología clínica, desempeñándose como docente universitaria en el área de ciencias de la salud. Ahora analizaba muy hábilmente las declaraciones de Micael, un simpático y avispado muchachito mutante. Los niños como él eran comúnmente llamados “alienígenas”, por sus peculiares facciones, aspecto y color de piel. Pero más particularmente por sus capacidades excepcionales: Eran honestos, confiables, con talento innato hacia la tecnología, y muy propensos a servir como apoyo en las averiguaciones policiales, por su excelente retentiva y apego a los detalles, pero siempre de manera indirecta y discreta. Las habilidades de estos chicos eran muy apreciadas, y por lo general eran fomentadas y canalizadas desde temprano, bajo asesoría especializada. Micael era hijo de Clementina Gutiérrez, especialista responsable de verificar los sistemas automatizados de seguridad para ciertos clientes especiales. Un importante empresario llamado Johan Batista había sido asesinado en su propia residencia vacacional. Los registros digitales de Clementina Gutiérrez señalaban como responsables a dos escoltas contratados por la víctima. La detective buscaba el modo de relacionar los decesos en el local nocturno con este nuevo crimen. Así mismo, le era vital verificar que la madre de Micael no estuviese encubriendo información, ya fuese por estar implicada o por haber sido sobornada para omitirla. Aquella mañana comenzaba bastante intensa, algo muy habitual en esa profesión. 

—¡Recuerdo muy bien lo que pasó ayer, Detective! Algunas veces ayudo a mi mamá a verificar los registros de seguridad. Como son observaciones de veinticuatro horas, yo superviso las primeras doce. Las imágenes procesadas por cada usuario son escaneadas, para así monitorear las identidades de cada persona, para luego verificarla con la base de datos actualizada, y guardar en la nube los registros precisos ya encriptados. Y sí; la identidad de los dos sujetos que acompañaban al señor Batista eran Ernesto Torres y Simón Santos. Esos hombres estaban identificados como sus guardaespaldas. Tenían ese aspecto rudo, aunque también podrían pasar por policías. Cuando lo escoltaban manejaban par de eolimotos, si les tocaba acompañarlo fuera de la villa vacacional. ¡De eso me fijé con total atención porque siempre he soñado manejar una de esas, cuando pueda sacarme mi licencia!

—Los videos registran la hora en que sucedió el atentado, faltaban cinco para las once y tu mamá nos lo reportó a eso del medio día... ¿Algún detalle adicional que consideres importante resaltar?

—El monitoreo no detectó nada al principio, y comúnmente el propio sistema se encarga de generar un control parental cuando me es asignada la verificación de las grabaciones. Pero lo cierto Detective, es que mamá decidió acceder al sensor de movimiento especial que posee en su interior la bóveda. Ese sensor la convierte en un radar que hace posible crear una imagen 3D del ambiente exterior. Un algoritmo analiza toda la información que capturan sus micros antenas. De esta manera, cuando las ondas de radio penetran las paredes, aparecen visibles imágenes muy precisas de todo lo que se oculta detrás de cualquier muro. Aquel día apareció lo ocurrido en la última grabación que el sistema procesó. Los responsables pensaron que habían logrado anular los sistemas de seguridad.

—¿Y qué fue lo que viste, Micael? Cuéntame. 

—A una mujer alta, atlética y pelirroja muy hermosa, la base de datos indicaba que era la señora Raquel Freites de Batista, recuerdo. Esta señora exigía a mi mamá hacerle entrega de la verificación permanente de las áreas de la villa con vigilancia automática. Parte de los servicios especiales para los que había sido contratada, eran los de precisamente potenciar las capacidades de esos equipos en el rastreo de identidades. El sensor interno de la bóveda pudo evidenciar cómo aquella misma mujer, esa señora Raquel, en combinación con los dos guardaespaldas, sometieron esa mañana al señor Batista, obligándolo a entregarles algo muy valioso y secreto que él resguardaba en su caja fuerte, a la cual sólo era posible acceder con escaneo de su propio iris. Los dos hombres lo golpearon con brutalidad cuando éste se negó. ¡Justo ahí fue cuando el registro visual se paralizó! No me fue permitido seguir viendo más. 

—Entiendo. Admiro tu sinceridad y maravillosa atención a los detalles, Micael.—le expresó gentilmente la detective al muchacho. 

—Gracias. ¡Cuando crezca, quiero trabajar aquí y ser detective como usted, señora! —contestó el chico. 

—¿Sabes quién contactó a tu mamá para este trabajo, Micael?

—Éste trabajo especial de vigilancia, detective, se lo consiguió ZC. Él ya había trabajado antes para el señor Batista. 

—ZC es tu padrastro, ¿cierto?

—La pareja actual de mamá, prefiero decir. Yo busqué involucrarme y apoyarla en esto porque en realidad no le tengo mucha fe a ZC, ni tampoco me simpatizan las personas con las que trata. Son gente rara, quiero decir, las percibo poco sinceras. Hablan y prometen mucho pero rara vez cumplen sus promesas. Partiendo por las que él mismo le llegó a hacer a mi madre, que se haría cargo de nosotros... —El chico abandonó la sala de interrogatorios. Al poco rato su sitio era ocupado por Clementina Gutiérrez. 

—¿Qué puede usted decirme, señora Gutiérrez?... Los sujetos que trabajaban como guardaespaldas, según sus registros ¿son responsables de la muerte de Johan Batista?... 

—No estuve presente. Vi tal cual lo mismo que los sistemas registraron, Detective. Durante los días que mantuve el monitoreo, la rutina de mi cliente era entrar y salir de la villa vacacional siempre acompañado por aquellos hombres. Su señora parecía conocer al detalle los negocios a los que se dedicaba. Repentinamente esos mismos dos sujetos buscaron apoderarse de algo muy valioso, resguardado en el área que el señor Batista me indicó monitorear particularmente y mantener con mayor protección, su caja fuerte.

—Luego de analizar el video con los programas de reconocimiento, pudimos descubrir que lo que los criminales querían obtener era una porción muy tentadora de Deggial. Sabemos que una mínima dosis genera treinta veces los efectos del éxtasis. Y que no es una droga tradicional, por lo que suponemos que tiene otros orígenes que tampoco son vegetales y estamos investigando para esclarecerlos.

—¿Deggial? 

—Sí, así la llaman. Es una nueva, potente y muy cotizada biodroga. Sus propiedades son muy amplias así como sus alcances en el campo científico, sin embargo, creemos que está siendo mercadeada ilegalmente por una organización criminal muy poderosa, conocida como la Hermandad de la Serpiente.

—Vaya… ¿Y lograron interrogar a la tal señora Batista?... 

— No. Se ha esfumado junto con la biodroga. Está fuera de la Neurobionet. Aparentemente trabajaba en combinación con aquellos dos empleados nada confiables de su difunto esposo. Los registros que tenemos es un matrimonio reciente y muy conveniente con este importante empresario, con gustos exquisitos y ligado a gente non grata. Su villa vacacional es una preciosidad, eso hay que admitirlo. Por ahora tenemos a nuestra potencial sospechosa desaparecida, por causas no muy claras, a los autores de ese atentado también muertos y a nuestros potenciales testigos ayudándonos a resolver la escena del crimen. Debemos mantenernos en contacto señora Gutiérrez, hasta que logremos avances en esta investigación. Gracias por su tiempo y colaboración y por permitirnos conversar con su hijo. Su trabajo nos permitirá tener algún indicio acerca de estos sucesos.


—De nada. Cualquier cosa que esté a nuestro alcance, por favor, cuente con nosotros. Es nuestro deber colaborar con ustedes. —Las dos mujeres se estrecharon las manos despidiéndose. La Detective Álvarez se quedó evaluando aquella información, colocando en modo rastreo los datos y posible ubicación de Raquel Freites, esperando hallar su paradero. Todo le hacía sospechar que aquella misteriosa mujer estaba siendo protegida y resguardada por una entidad tan poderosa capaz de hacerla invisible a sus métodos digitales de localización. «Con perseverancia, la verdad tarde o temprano sale a la luz», pensó convencida.


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