Una anécdota graciosa surgió al haberme reunido en cierta ocasión con un apreciado amigo y hábil emprendedor. Nos sentamos a conversar amenamente acerca de literatura, cine, religión, nuestras familias, en fin, un poquito de todo. Somos colegas en eso de escribir y amar el oficio con pasión, y nos conecta intelectualmente el que a ambos nos agrada la ciencia ficción, la tecnología, la fotografía y el erotismo entre otras cosas. Yo conozco un tanto de Diseño Gráfico y él otro tanto de Informática, comunicación viral y estrategias de Marketing, por nuestras profesiones, y así fue como caí en cuenta descubriendo la razón de que últimamente Google y sus sistemas avanzados de publicidad robótica en la red, detectaran con mucha precisión estos intereses particulares míos. Las fotos hablan por sí solas... ¡Lástima que por ahora no me sea posible adquirir tan atractiva lencería para darle una sorpresa a mi esposa! Hice una selección de las fotos que promocionan estos módulos publicitarios que aparecen en cualquier página que tenga acuerdos con ellos. ¡Siempre están ahí! Se van poniendo muchísimo mejor a medida que, irremediablemente, les voy dando clic y seleccionando a las guapas modelos, admirando lo bien que lucen lo que llevan puesto. ¡Vaya que sí son llamativas! Publicidad invasiva pura y ruda, patrocinada por este gran monstruo de la globalización, a quienes les dedico este post, con total devoción y admiración, porque ¡eso sí es saber lo que a uno le gusta!
I Estoy convencido, mi vida fue desde el principio una obra teatral, una gran historia llena de personajes interesantes y complejos. Como la de muchos otros seres humanos, pero, en mi relato personal, algunas escenas estarían marcadas por emociones y sentimientos intensos, contradictorios y capaces de dejar en mi alma una marca imborrable. Porque Alfredo Enrique Mambié Fernández, fue un hijo bienamado y resguardado por los primorosos cuidados de una madre sobreprotectora, exigente y preciosista en los mínimos detalles (moral, conducta, salud, higiene, ortografía, espiritualidad, modales y un largo etc.), y por un padre sabio, cercano y estable que quiso formarme como un hombre de bien desde mi niñez, mostrándome, desde que tengo uso de razón, la belleza de las cosas simples y valiosas de la vida; valorar la importancia de portarse bien y obrar de buena fe hacia los demás, con respeto, tolerancia, buena voluntad y consideración. Dando siempre el ejemplo con tus acciones. Ambos, ...


































Comentarios
Publicar un comentario