Fue el 30 de octubre de 2013
cuando llegó a mis manos esta cuidada grabación. La internet y sus canales
informativos me dieron una aproximación de su propuesta, incluso, el poder
apreciar tres temas en SoundCloud. Pero eso no es igual. Cuando algo te atrae
musicalmente en verdad debes poseerlo por completo; y de ser posible, ampliar nuevos
espacios en tu recámara sensorial para hacerlo cómodamente, ceremonialmente y
con veneración.
Todo en Sofía Insomnia
es apreciable: La visual te conecta, al retirar apenas el disco compacto de su
sujetador, aparecen desnudas y pálidas las pastillas para conciliar el sueño,
clara alegoría de un genial trance musical que se revela al empezar y te
desvela al terminar. Sabes por la portada y el cuidado digipack, que cada mínimo
detalle fue pensado para comunicar sensaciones. Siendo Diseñador Gráfico,
reconozco cuando la comunicación visual está en clara sintonía con el contenido
sonoro, y bien cabe distinguir el resultado tan original y artístico de “Breve Casi Eterno”.
Todas sus diez grandes canciones
son un trabajo artesanalmente perfecto, muy poético, de profunda espiritualidad
y sutil belleza. Pero no una belleza cursi, ni superficial, mucho menos obvia.
La banda recrea espacios sensoriales profundos y recorre con total maestría los
recovecos del alma, sus lugares desiertos, más vulnerables, enfilando todas tus
emociones hacia un encuentro personal y directo con la confrontación del ser.
Algo que sinceramente te obliga al aislamiento, una especie de sutil penitencia,
para enfocarte únicamente en cada tema y en su contenido lírico y sonoro. Sofía Insomnia muestra con total
maestría su capacidad expresiva en cada nota, en cada verso. Lo litúrgico se
entremezcla con lo ceremonial y místico, lo divino hace contraste con lo
terrenal a través de las estupendas vocalizaciones y coros de Kara Febles, mientras que su
contraparte, el guitarrista Moisés
Flores, armoniza con notorios arreglos y solos el abanico cromático que
complementan Gregory Mercado y Omar Ávila, en la clara batería y en el
sólido bajo. También es muy notoria la participación
de los músicos invitados: Francisco
(Coco) Díaz en el acordeón y Juan Batista López (Yátu) en los
teclados y coros.
Del bajista nos encontramos con “Crepúsculo”, enérgico instrumental de
su autoría, el cual es uno de los que mejor condensa dichas tonalidades
cromáticas y sirve de enlace al tema más áspero y directo “Si me Despierto”. Esta canción reitera el concepto diluido en las
otras canciones, la confrontación del ser. Esta vez con la depresión crónica y
el desaliento. Pero al igual que otros grandes artistas del género gótico mundial,
las emociones oscuras pueden resultar muy hermosas si se les confronta a plena
luz. Y esta canción y su rotundo estilo lo logran sin dudas, por ser honesta y
muy frontal. Su cierre no podría ser mejor (sobre todo para cualquier caraqueño
mayor de treinta años), la icónica grabación de los carritos de helados EFE te
transporta ipso facto a aquellos
momentos de cálida niñez y tardes de juego. Un final optimista y en
consecuencia, al igual que un rico helado venezolano, este grandioso álbum
debut te deja una muy agradable satisfacción emocional y sonora. Indudablemente, mis
repetidas escuchas lo confirman. Espero vengan a futuro con mucho más.
Aunque la hermosa edición física de ese disco está agotada, pueden conseguirlo en bandcamp/sofiainsomnia












Comentarios
Publicar un comentario