Un Zapato Abandonado

Un señor con ligeros problemas mentales, tomó un collar con su correa y salió decidido a la calle a pasear a su perro. El animal saltaba de emoción, olfateando sin cesar todo a su paso. Avanzaron unas cuantas cuadras caminando en armonía, cuando el can se detuvo ante un zapato abandonado a la orilla de la acera. El hombre al ver la escena expresó:


—¡Mira dónde dejaste justamente el zapato que te regalé!

Entonces el perro alzó su cabeza peluda y dirigiéndose a su amo le contestó:

—Tuve que hacerlo. Nunca me llegaste a dar los otros tres que necesitaba.

A Laila.



 

Comentarios

  1. Cuando una idea llega a mi mente, busco plasmarla lo más pronto posible. Les confieso que el diálogo surgió muy fácil y rotundo, cuando estás solo, puedes hablarle a tu perro, o a tí mismo, lo importante es decirse las cosas con respeto.

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