Me encuentro en un amplio salón de clases, similar a uno de los del colegio donde estudié primaria. Reemplazando al pizarrón, contemplo una formidable pantalla LSD de por lo menos 900 pulgadas. El espacio que ocuparían las primeras filas de pupitres las sustituye toda una robusta mesa, similar a una consola de sonido, repleta de botones e indicadores, pero no de aspecto actual o futurista, sino antiguo o retro, muy sesentoso. Mi mejor amigo me acompaña, explicándome con entusiasmo cómo funciona esa "maravilla". Observo en la gran pantalla imágenes muy personales, confidenciales; muchas de ellas (o casi todas) son de momentos íntimos. Me siento entre sorprendido e intimidado, aunque son sólo fotos, me desconcierta ser el demo o sample de aquel invento. Desperté.

Otro sueño disparatado pero que en el fondo encierra ese gran temor que muchos guardamos: perder nuestra privacidad. La foto de la modelo, es la Playmate Dorothy Mays, la primera revista Playboy que recuerdo haber visto por primera vez...! una imagen imborrable de 1979.
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