Ir al contenido principal

Sueño Informático



Me encuentro en un amplio salón de clases, similar a uno de los del colegio donde estudié primaria. Reemplazando al pizarrón, contemplo una formidable pantalla LSD de por lo menos 900 pulgadas. El espacio que ocuparían las primeras filas de pupitres las sustituye toda una robusta mesa, similar a una consola de sonido, repleta de botones e indicadores, pero no de aspecto actual o futurista, sino antiguo o retro, muy sesentoso. Mi mejor amigo me acompaña, explicándome con entusiasmo cómo funciona esa "maravilla". Observo en la gran pantalla imágenes muy personales, confidenciales; muchas de ellas (o casi todas) son de momentos íntimos. Me siento entre sorprendido e intimidado, aunque son sólo fotos, me desconcierta ser el demo o sample de aquel invento. Desperté.

Comentarios

  1. Otro sueño disparatado pero que en el fondo encierra ese gran temor que muchos guardamos: perder nuestra privacidad. La foto de la modelo, es la Playmate Dorothy Mays, la primera revista Playboy que recuerdo haber visto por primera vez...! una imagen imborrable de 1979.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

«Rara Avis» ¿De qué va Pichones de un Escritor?

  I Estoy convencido, mi vida fue desde el principio una obra teatral, una gran historia llena de personajes interesantes y complejos. Como la de muchos otros seres humanos, pero, en mi relato personal, algunas escenas estarían marcadas por emociones y sentimientos intensos, contradictorios y capaces de dejar en mi alma una marca imborrable. Porque Alfredo Enrique Mambié Fernández, fue un hijo bienamado y resguardado por los primorosos cuidados de una madre sobreprotectora, exigente y preciosista en los mínimos detalles (moral, conducta, salud, higiene, ortografía, espiritualidad, modales y un largo etc.), y por un padre sabio, cercano y estable que quiso formarme como un hombre de bien desde mi niñez, mostrándome, desde que tengo uso de razón, la belleza de las cosas simples y valiosas de la vida; valorar la importancia de portarse bien y obrar de buena fe hacia los demás, con respeto, tolerancia, buena voluntad y consideración. Dando siempre el ejemplo con tus acciones. Ambos, ...

«Un Mosquito Infatigable»

  Un mosquito infatigable tenía a un hombre al borde de la desesperación, intentando picarlo sin piedad. Lo rodeaba por todos lados desde el aire, zumbándole en las orejas. Entonces el sujeto se hartó y con gran rapidez atrapó con una mano a su atacante en su puño, y decidió meterlo vivo en el congelador de su nevera. —¡Te vas a morir congelado desgraciado mosquito!» —le gritó colérico, mientras trancaba con fuerza la puerta del refrigerador de la nevera. Al cabo de unas horas, el carcelero abrió con cuidado la puerta del congelador, esperando ver muerto a su atacante, pero se encontró con el mosquito parado haciendo ejercicios, flexionando con rapidez sus patas y su cuerpo hacia arriba y hacia abajo, diciendo concentrado: —¡No me voy a congelar, no me voy a congelar...!

¡Un postre demasiado rico: El Chantillí Venezolano!

Sencillo de preparar y repleto de originalidad y sabor, el chantillí venezolano es una gelatina estilo  mousse (mitad gelatina, y mitad mousse para ser más específico) que tradicionalmente disfrutaba mucho comiéndola cuando era niño. Mamá lo hacía con frecuencia. Forma parte de las recetas tradicionales de nuestro país. Me alegraba muchísimo cada vez que lo preparaba, y era precisamente su elaboración y sabor de antaño, lo que me conectaba y sigue conectando muchísimo con mi esencia y antecedentes personales. Mamá usaba solo láminas de gelatina color rojo, la receta que comparto con ustedes sugiere usar las transparentes en mayor cantidad; es cuestión de colores simplemente, le quedará más o menos rosada o más roja, como elijan, deben ser 8 láminas de gelatina en total, pero de sabor quedan exactamente igual de rico. (Usar gelatina de sobre en sustitución, da un sabor distinto y desvirtúa la receta). ¡Les prometo que se sentirán como aquel experto crítico de la película an...